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Accidentes de circulación con elemento extranjero. Problemas prácticos
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Sentencia relativa a daños causados por empleado de taller a vehículo en pruebas

Comentario a la sentencia de 22-05-2020, Sección nº 21 de la Audiencia Provincial de Madrid - Recurso de Apelación - 299/2019.-
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Paloma Gómez Gil, Directora Área Jurídica, Especialista en RC y MediaciónPaloma Gómez Gil,
Directora del Área Jurídica, Especialista en RC y Mediación de Jiménez Muñiz Abogados

Nuevo pronunciamiento que viene a confirmar el criterio que se sostiene por distintas Audiencias Provinciales en cuanto a la imposibilidad de ejercitar la acción de regreso por parte de la aseguradora del SOA frente al empleado del taller de reparación.

En este caso, la aseguradora de una motocicleta demanda al taller mecánico, su empleado y su aseguradora en vía de regreso y por acción de subrogación del art. 43 LCS reclamando los daños que tuvo que indemnizar a su asegurado por el “seguro obligatorio”, al haber sido el conductor del vehículo Peugeot (el empleado del taller) el responsable de los daños causados al motorista con el que colisionó en virtud de los artículos 1902 y 1903 del Código Civil.

Nos encontramos ante un supuesto de hecho en el que la propietaria del turismo Peugeot lo dejó en el taller y que, al probarlo el mecánico antes de serle entregado a su dueña, tuvo una colisión con una motocicleta sin que se niegue su responsabilidad, habiendo indemnizado la aseguradora demandante la cantidad reclamada a su asegurado (motocicleta) por los daños sufridos en base al seguro obligatorio.

La cuestión fundamental que se ha debatido en este asunto ha sido la legitimación de la aseguradora en cuanto a la acción ejercitada frente a los demandados, lo cual considera la Audiencia Provincial que resulta fundamental analizar “en base a qué indemnizó, y por tanto qué acción era la que estaba reclamando”. Y lo relevante en este caso es que la aseguradora actora accionó en base al “seguro obligatorio”; lo cual resulta determinante a fin de establecer la legitimación activa a los efectos de repetir frente al causante del daño en base al art. 43 LCS, el taller y la aseguradora pues “el régimen jurídico de uno y otro no es él mismo”.

Ciertamente, el artículo 10 LRCSCVM dispone, en relación con esa facultad, los distintos supuestos en los que se pueden fundar esa acción de repetición una vez efectuado el pago de la indemnización, a saber:

a) Contra el conductor, el propietario del vehículo causante y el asegurado, si el daño causado fuera debido a la conducta dolosa de cualquiera de ellos o a la conducción bajo la influencia de bebidas alcohólicas o de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas.

b) Contra el tercero responsable de los daños.

c) Contra el tomador del seguro o asegurado, por las causas previstas en la Ley 50/1980, de 8 de octubre, de Contrato de Seguro, y, conforme a lo previsto en el contrato, en el caso de conducción del vehículo por quien carezca del permiso de conducir.

d) En cualquier otro supuesto en que también pudiera proceder tal repetición con arreglo a las leyes.

Pues bien, solo procedería estimar la demanda de la aseguradora si su acción tiene cabida en algunos de los supuestos contemplados en dicho precepto. Pero lo fundamental aquí se encuentra en que la aseguradora fundó su acción en el art. 43 LCS (seguro voluntario) pero indemnizó de conformidad con el seguro obligatorio.

Analiza la Sala esta circunstancia puesto que se entremezclan distintas cuestiones. Por un lado, el seguro obligatorio en base al cual ha indemnizado y ahora pretende recobrar la aseguradora; el empleado del taller que se convierte transitoriamente en conductor del vehículo causante del daño; y el taller aparece como responsable por los hechos de sus empleados ex art. 1903 Cc. Y todo ello dentro del marco que nos ofrece el art. 10 LRCSVM para poder repetir.

La Sala concluye que: “La cuestión radica en dilucidar si el empresario que, por la vía del artículo 1903, responde por los hechos ajenos de su empleado, tiene cabida en esa letra b) cuando el asegurador no puede repetir contra el empleado (conductor del coche) en base a la letra a). Entendemos que la contestación debe ser negativa pues la responsabilidad del empresario se basa en un vínculo de dependencia que le hace responder de un hecho ajeno, de ahí que si no cabe repetir contra el empleado causante del daño por hecho propio tampoco debe poder repetirse contra el empresario que no responde por hecho propio sino por hecho ajeno. Pero es que además, la contestación contraria, conduciría a un contrasentido por el juego del artículo 1904 del Código Civil, ya que la aseguradora no podrá repetir contra el conductor-empleado y sí contra el empresario que luego sí podría repetir contra su empleado, es decir el conductor que no causó el daño dolosamente ni conducía bajo los efectos de droga. Con lo que el resultado final será el contrario al perseguido por el legislador con el seguro obligatorio de automóviles” (…) En este caso como ya se ha indicado se acciona en base a haber indemnizado por cuenta del seguro obligatorio, lo que supone que no tiene derecho de repetición ni contra el conductor ni contra el empresario y tampoco contra la aseguradora como éstos alegaron en la instancia y han reproducido al apelar. Contra la asegurada tampoco porque no cabe exigirle responsabilidad en tanto su asegurado no responde, por lo ya razonado, siendo la consecuencia la improcedencia de la estimación de la demanda, debiéndose por tanto revocar la sentencia absolviendo tanto al taller y conductor como a la aseguradora de la acción de repetición ejercitada”.

Además, se da la circunstancia que ese empleado de taller no puede tener la condición de tercero responsable, pues ya el Tribunal Supremo consideró que la entrega de un vehículo a motor para que sea reparado incluye, entre dichas tareas, la posibilidad o necesidad de que sea probado conduciéndolo por las vías públicas, es decir, que la entrega del vehículo al taller permite presumir concedida la autorización tácita para circular con el mismo, a no ser que, contractual o explícitamente, el propietario del vehículo haya limitado o prohibido su uso fuera de la zona del taller donde se va a realizar la reparación (STS, Sala 2ª, de 27 de febrero de 1990).

En el mismo sentido, la SAP de Girona, de 20 marzo de 2006: “la autorización firmada para hacer las pruebas de circulación convenientes constituye una cesión de uso del vehículo que enerva la condición de tercero del conductor”, lo que supone sin ningún lugar a dudas que el uso por parte de un operario del taller asegurado debe ser considerado como usuario autorizado del vehículo tras esa cesión por parte de su propietario. También la SAP de Ourense, de 22 de junio de 2006, recoge que el artículo 2 de la LRCSCVM consagra la responsabilidad del conductor del vehículo a motor, lo que determina que pueda afirmarse que el asegurado no es tanto el tomador propietario sino aquél que en cada momento sea el conductor del vehículo.

La consecuencia de tal afirmación es que no cabe una responsabilidad diferente por la conducción del vehículo. Y esta conclusión permite excluir la aplicación del artículo 10 de la LRCSCVM por el que el asegurador, una vez efectuado el pago de la indemnización, podrá repetir contra el tercero responsable de los daños y/o contra el conductor, y solo será posible la repetición, si el daño causado fuera debido a su conducta dolosa o a la conducción bajo la influencia de bebidas alcohólicas o de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas.

En definitiva, no existe posibilidad de repetición frente al empleado o taller de reparación al considerar que a efectos de la mecánica de la responsabilidad civil y del aseguramiento obligatorio del vehículo no son terceros ajenos o extraños a la relación de seguro, sino poseedores del vehículo que, como el conductor cuyos actos son objeto de cobertura y el propietario, no pueden ser objeto de acciones de repetición fuera de los supuestos de actuación dolosa.

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