Luis Enrique Rodríguez, Partner en Clyde & Co
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Luis Enrique Rodríguez, Partner en Clyde & Co

«Pollos ecológicos, palés de mermelada y pequeñas partículas»

Las innumerables -pero entretenidas- controversias de cobertura del sector alimentario
BDS

Lo reconozco: cuando un cliente nos pide ayuda para asesorarle en algún siniestro relacionado con la industria alimentaria, lo disfruto especialmente.

Las peculiaridades que se plantean en estos casos son infinitas, y suele ser necesario darle bastantes vueltas al asunto antes de emitir una opinión legal sobre cobertura.

A menudo, las disputas surgen por la existencia o no de un “daño material” amparado por la póliza: ¿Qué sucede si el asegurado suministra un pienso con un determinado transgénico que hace que los pollos que lo consumen no puedan catalogarse como pollos ecológicos? Ese pienso no daña físicamente a los pollos, pero el rendimiento económico de la granja sí se habrá visto afectado (el kilo del “pollo eco” son unos 12 euros, mientras que el de “no eco”, unos 4 euros).

Garantía de “perjuicios patrimoniales puros”

En supuestos como este, se genera debate sobre la activación o no de la garantía de “perjuicios patrimoniales puros”. Pero, ¿qué sucede si estamos ante una granja ecológica que no puede comercializar pollos “no eco”?

La cobertura de “unión y mezcla” también suscita largas discusiones en este ámbito. ¿Puede separarse la corteza del queso -que contiene un aditivo no autorizado- sin causar daño al queso? Muchas veces la polémica gira en torno al concepto “producto final”: ¿es el frasco de vidrio? ¿El frasco de vidrio con la mermelada? ¿O el palé de frascos de mermelada?  

Por otro lado, la legislación alimentaria no es uniforme en todo el mundo: un producto prohibido en la Unión Europea puede no estarlo en Asia o en Estados Unidos. ¿Podemos plantearnos la aplicación de la exclusión referida a las reclamaciones por no responder el producto al fin previsto?

Coberturas de retirada y de contaminación accidental del producto

Desde el verano, hemos visto cómo numerosas marcas han retirado algunos productos por la presencia de óxido de etileno, al parecer nocivo para la salud. Pero a veces este “test” no es tan evidente, y es controvertido si el producto supone o no un riesgo para la salud, pues de ello depende la activación de coberturas como la de retirada o la de contaminación accidental. ¿Pero y si hay graves defectos de olor y sabor de un aceite de oliva premium?

A veces, determinadas coberturas sólo exigen para activarse que se hayan producido alteraciones que provoquen la “desnaturalización” del producto. Pero tampoco esas garantías están exentas de discusiones. Y es que los meros defectos estéticos que no afecten a las propiedades del producto no estarían cubiertos por la póliza (como pudiera ser la presencia de pequeñas partículas de corcho natural o parafina en un vino tinto).

A propósito de los vinos, las coberturas específicamente diseñadas para los profesionales de la vinicultura (rotura de depósitos, derrame de líquidos, rotura de botellas, defectos en corcho) también generan interesantes debates: ¿habría cobertura para los daños sufridos por la pérdida gradual de vino ocasionada por un defecto en la chapa utilizada en una segunda fermentación?

Controversias inabarcables

Las controversias son inabarcables: la validez y eficacia de la exclusión de daños a los bienes por fabricación defectuosa o uso de materiales defectuosos; la aplicación del periodo de carencia de la cobertura de bienes refrigerados; el inicio del cómputo del periodo de indemnización de la pérdida de beneficios si el siniestro se produce durante el cultivo larvario de las lubinas…

Los análisis de cobertura del sector son apasionantes. Requieren no sólo un concienzudo examen del clausulado de la póliza, sino también descender a las particularidades del supuesto concreto.

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