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Pasajeros, bienvenidos al robo-taxi sostenible y asequible
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Pasajeros, bienvenidos al robo-taxi sostenible y asequible

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Hace apenas unas semanas, la compañía Cruise, filial de General Motor, daba un paso histórico en movilidad. Abría una lista de espera pública y gratis para poder usar sus robo-taxis en San Francisco. Desde entonces, los afortunados (más de 500) se han subido en un vehículo sin conductor para vivir la mayor experiencia disruptiva sobre cuatro ruedas.

Este pequeño paso supone un hito para el presente y futuro de los taxis o autobuses autónomos. ¿Cómo ha sido ese primer servicio y qué aseguradora les ha acompañado?

La experiencia del primer viaje sin conductor ha sido una mezcla de «deleite infantil» y, después, «brillantemente aburrido (como debe ser)”, afirma . Es más, la propia consejera delegada de General Motor, Mary Barra, quiso vivir la experiencia que calificó de «surrealista» y «punto culminante de su carrera» como ingeniera. Aquí puedes ver un vídeo con algunas de las reacciones del público ‘en directo’.

La disrupción se asegura

Cruisin ha pisado el acelerador, pero en vehículos autónomos para particulares los fabricantes ya están desarrollando su inclusión, sobre todo en Estados Unidos y China, de la mano de revolucionarios como Tesla o Volvo.

El Seguro ha tenido un papel fundamental en el caso de Cruisin, en esta ocasión, impulsado por Mobilitas Insurance, que ha colaborado proporcionando la cobertura de seguro comercial a la flota de vehículos de conducción autónoma, eléctricos y sin emisiones.

Este «primer programa de seguros de su clase», con la intermediación de Marsh, está diseñado a medida para garantizar una «experiencia superior en materia de reclamaciones para una flota comercial autónoma», explica la compañía.

Movilidad autónoma para todos

Otra gran ventaja de este tipo de vehículos es que los robo-taxis prometen una movilidad asequible. Pero los costes del servicio varían mucho en función de los casos de uso y la geografía, por lo que los proveedores deben abordar cuestiones operativas y de servicio para hacer realidad esa promesa, tal y como aseveran desde McKinsey.

A medida que los servicios de vehículos autónomos se despliegan y escalan, el ritmo y la naturaleza de esa transición tienen implicaciones significativas en toda la cadena de valor de la movilidad, añade la consultora. Por ello, puntualizan: «Los participantes que ya han experimentado la disrupción deben considerar los contextos de movilidad localizados, además de la evolución de la tecnología de conducción autónoma».

«Aunque los costes totales de estos servicios son muy elevados en la actualidad, podrían disminuir considerablemente en la próxima década» (McKinsey)

Un posible escenario de duda

El Centro de Experimentación y Seguridad Vial de MAPFRE lidera una iniciativa pionera para conocer el comportamiento, establecer posibles riesgos y reducir los fallos en las tecnologías de percepción del entorno instaladas en vehículos autónomos.

Rodrigo Ecinar, responsable de I+D en CESVIMAP, detalla el principal riesgo al que nos encontramos con los vehículos autónomos: «Estos basan su comportamiento en aprendizaje previo, en datos». Es decir, en probabilidades y no en intuición, ni en sentido común, añade. «Al igual que en tantas otras situaciones, con el vehículo autónomo tendremos que acostumbrarnos a predicciones fallidas«, remarca el experto..

«El ser humano yerra numerosas veces, pero son errores legítimos», detalla. «Un sistema informático ha sido programado previamente y habrá que aceptar escenarios imprevistos, resueltos sin sentido común», añade el ejecutivo.

Para el experto esto plantea un posible escenario de duda: «Si proyectos de este tipo prosperan nos encontraremos en un momento en el que tengamos que decidir si apostamos por vías y señalización para vehículos autónomos, para conductores humanos o para ambos. Pero, llegará un momento en el que habrá que priorizar. Entonces, veremos cuál es nuestra decisión y si conlleva apartarnos a nosotros mismos de la conducción».

Los seguros seguirán existiendo, porque se van a seguir produciendo accidentes, subraya, «bien por una mala decisión del autónomo, por una interacción con una persona, o por un agente externo (fuego, caída de objetos, inundación, entre otros). Lo que pasa, matiza Ecinar, es que habrá que ir modificando qué se cubre y sobre todo a quién se cubre: ¿En quién recae la responsabilidad en caso de accidente: en el ocupante, en la máquina, en el fabricante, en el programador, en la red de comunicaciones…?

«En Seguros se modificará qué se cubre y a quién se cubre: ¿En quién recae la responsabilidad en caso de accidente: ocupante, máquina, fabricante, programador, red de comunicaciones…?» (Rodrigo Encinar)

RC, esa gran incertidumbre

En Europa y España todavía vemos como una lejana realidad la idea de subirnos a un vehículo autónomo. José Antonio Badillo, director de la revista RC, se aventura sobre la hipotética opción de que en el Viejo Continente hubiera un robo-taxi. “Lo cierto es que la legislación europea se encuentra trabajando este tema. Analizando cómo será la Responsabilidad Civil de los seguros es algo que se está debatiendo en Europa ahora mismo. El reglamento comunitario intentar ver si la normativa que hay se adapta o no a los vehículos autónomo”, explica.

Lo que sí puede augurar es que en tema de responsabilidad civil en el caso de que haya un siniestro, Este deberá recaer sobre el que controla el vehículo, es decir, el arrendatario del vehículo, la empresa al que pertenezca, etc. Nunca sobre el pasajero.

Por otro lado, el experto revela que los siniestros con toda seguridad serán menos, pero la magnitud de estos mucho más graves e importantes. «Implicarán a más personas», añade. En este futuro, además, sigue existiendo la gran incógnita de la ética. “Quién toma las decisiones y cómo ante un posible siniestro”, recuerda Badillo.

España: lejos de viajar en un vehículo autónomo

Para Mar Garre, directora de Personas, Comunicación y Sostenibilidad de Línea Directa, aún es muy pronto para analizar el coche autónomo desde la perspectiva aseguradora, «ya que en España es un fenómeno muy poco extendido y con pocos visos de introducirse a corto plazo».

La compañía se ha sumado a la iniciativa ‘Autonomous Ready’, impulsado por la DGT y el Ayuntamiento de Barcelona. El proyecto tiene un doble objetivo: analizar el impacto de los Sistemas de Ayuda a la Conducción (ADAS) en la mejora de la seguridad vial y “mapear” la capital catalana poniendo en relación los datos obtenidos en la conducción con las vías y los propios coches.

«En España no debemos quedarnos atrás»

Garre explica que la nueva Ley de Tráfico, que entrará en vigor a lo largo de 2022, prevé regular algunos aspectos de estos vehículos; como la obligación del fabricante de notificar a la Jefatura Central de Tráfico las funcionalidades y capacidades del modelo.

«Sin embargo, este primer acercamiento normativo al coche autónomo se haría más a futuro, que para responder a una necesidad actual. La obligación de comunicación del fabricante se haría efectiva para todos los vehículos autónomos del nivel 3 en adelante (escala SAE), un grado de desarrollo que, en nuestro país, queda muy lejos», matiza.

Por otro lado, en cuanto a la determinación de la responsabilidad en un hipotético accidente con uno de estos vehículos sigue en blanco. «Habría que identificar y sistematizar los casos en los que se debería reclamar al propietario y los supuestos en los que debería responder el fabricante», remarca.

«Aún es muy pronto para analizar el coche autónomo desde la perspectiva aseguradora, ya que en España es un fenómeno muy poco extendido y con pocos visos de introducirse a corto plazo» (Mar Garre)

Garre reconoce que el “taxi autónomo”, su desarrollo, aseguramiento e implementación en España aún es un tema muy lejano y de difícil encaje normativo.

Estamos en un impás. Subirnos, confiar y dejarnos llevar o formar parte de los que transforman. Tomamos prestadas las palabras de Mar Garre como conclusión: «No debemos quedarnos atrás en este campo. El desarrollo del vehículo autónomo es absolutamente imparable, reducirá los fallos humanos y puede ser una oportunidad inmejorable para la mejora de la seguridad vial».

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