Matiza, no obstante, que “nos sentimos positivos acerca de hacia dónde vamos debido a algunos factores importantes, entre los que se incluyen: nuestra sólida posición de capital, el progreso alcanzado en nuestros resultados subyacentes sin considerar las catástrofes de 2017, la fortaleza de nuestra relevancia en el mercado y que estamos viendo signos de un retorno a una precios realistas y sostenibles”.

El efecto de la siniestralidad hace que el ratio combinado en el año se eleve al 108,3%, frente al 94,2% de un año antes, aunque excluyendo pérdidas por catástrofes y desarrollos de años anteriores, se mantiene estable en el 90,2% (90,7% en 2016). Los desembolsos realizados por el grupo por su exposición a catástrofes naturales el pasado año se elevan a 2.000 millones (1.605 millones de euros), más de tres veces la cifra de un año antes.

En cuanto a la evolución del negocio, el total de primas brutas suscritas se elevó a 14.752 millones (11.841 millones de euros), tras crecer un 8,3% en el año (en el último trimestre el crecimiento fue del 18%.