En concreto, uno de cada tres partes que los asegurados comunican durante el verano al seguro están relacionados con los problemas con el agua, siendo en este sentido los desperfectos más comunes las humedades provocadas por algún vecino y que suponen la aparición de goteras, destacan los daños causados por el desajuste en el cierre de grifos, llaves de paso o tuberías en mal estado.

Mientras, la rotura de cristales suponen el 17,3% de los partes, seguido de los daños eléctricos (15,3%) o el robo (en torno al 9%). El estudio también hace alusión a otros problemas de origen, que motivan partes al seguro en estos meses. Es el caso de los riesgos atmosféricos derivados de lluvia, caída de rayos o pedrisco; o los incendios.