“Las dos primeras claramente anticipadoras de muchos de los contenidos que después se incorporaron a Solvencia II y que ahora están sobre la mesa en los borradores de Guías EIOPA de preparación al nuevo modelo de supervisión europeo”, especialmente en lo relativo a los Requisitos Generales de Gobernanza. A modo de ejemplo, González de Frutos destaca que, en esas guías de autorregulación de hace siete años, ya se recogían las exigencias de aptitud y honorabilidad que ahora se plantean en el epígrafe de “Fit&Proper” de EIOPA. “Es verdad que ahora son mucho más detalladas, más exhaustivas, pero no más exigentes en la filosofía de la idoneidad profesional de los responsables aseguradores”, insiste. EIOPA da, por tanto, un paso en el camino que ya habían comenzado a realizar las aseguradoras españolas, por lo que estas, y la organización que las agrupa, acogen favorablemente este avance hacia la implantación de Solvencia II, pero siempre que este “paso preparatorio a lo que viene después”, cumpla con lo que menciona como la “triple D”, es decir, “dialogado, dinámico y definido”.

Un proceso “dialogado” con el sector, que es quien tiene que aplicarlo finalmente tiene “la capacidad de verificar la viabilidad de ese proceso de adaptación”. “Ni el sector ni el supervisor están para hacer dos veces el mismo viaje. El tener que adaptarnos en estas Guías a cuestiones que luego pueden cambiar por decisión del legislador europeo, es decir, porque aún no están cerradas, no puede suponer un doble esfuerzo ni costes adicionales e injustificados para las entidades aseguradoras, que deberían adaptarse ahora a una normativa y a otra distinta una vez se implante Solvencia II”, insiste, para añadir a continuación que el supervisor español es “dialogante” y EIOPA “razonablemente sensible” a los planteamientos sectoriales.

Con la segunda D, de “dinámico”, la presidenta de UNESPA se refiere a que se haga un esfuerzo para adaptarse a lo que finalmente será Solvencia II. “No vemos que este proceso [de adaptación a Solvencia II] que es transitorio deba canalizarse a través de una Ley específica que encorsete a las entidades y las obligue a hacer un doble esfuerzo: el de ahora, que es transitorio, y el que vendrá con carácter definitivo cuando se cierre Solvencia II”, remarca.

Por último, al hablar de “definido”, González de Frutos señala que hay aspectos que hay que precisar más, que necesitan una mayor concreción. Porque, insiste, las guías deben considerarse como “transitorias”, de preparación, “que no pueden ser la referencia de Nivel 3 de Solvencia porque sencillamente no tenemos aún el Pilar 2 cerrado”.

González de Frutos intervino este martes en el acto con el que la Asociación Profesional de Inspectores de Seguros del Estado (APISE) celebraba el Día del Seguro. Una jornada dedicada al Gobierno Corporativo, en el marco de Solvencia II, que contó con la intervención de la directora general de Seguros y Fondos de Pensiones, Flavia Rodríguez-Ponga, quien señaló que “ya hay marcado un camino a seguir para Solvencia II.

Ante un Salón de Actos de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP) repleto, Miriam Blázquez, coordinadora de Proyectos de la DGSFP, repasó las principales características de las guías de preparación a Solvencia II referidas al sistema de gobierno y a la evolución prospectiva del riesgo de la entidad. Se refirió al importante paso dado por EIOPA para “crear una armonización europea para Solvencia II que permita actuar de manera convergente” y recordó algunos de los principios que inspiran Solvencia II, como “el establecimiento, en el día a día de la entidad, de la gestión del riesgo, mejorando el gobierno corporativo y aumentando la transparencia, no solo ante el supervisor sino ante el mercado”; el principio de proporcionalidad; el de “los cuatro ojos”, por el que las decisiones importantes en deberán ser tomadas por lo menos por dos personas; la documentación por escrito de las diferentes funciones y políticas y cómo se adoptan las decisiones, de tal manera que se pueda hablar de “trazabilidad” de estas; y el Sistema de Gobierno “como algo dinámico, que debe ser revisado anualmente”. En cuanto al ORSA (Own Risk and Solvency Assessment), animó a las entidades a que se vayan preparando, porque aunque ahora, transitoriamente, no es obligatorio para todas, sí lo será en el futuro.

LA EXPERIENCIA DE LAS ENTIDADES Y DEL CONSORCIO

Tras la coordinadora de Proyectos de la DGSFP participaron diferentes directivos del sector para hablar de su perspectiva, desde los diferentes puntos de vista: compañías, mutuas, mutualidades de previsión social y Consorcio de Compensación de Seguros, además de la ya citada presidenta de UNESPA.

Juan Pablo Olmo, director de la Función de Cumplimiento de MAPFRE, destacó cómo en las encuestas entre directivos hay “preocupación por la nueva regulación del sector”. Admitió que las aseguradoras han prestado más atención al Pilar 1 y el 3, aunque, según su punto de vista, lo importante, el “avance fundamental” está en el 2, en el Gobierno Corporativo, que supondrá “retos organizativos importantes”. Así, por ejemplo, se refirió a que habrá que coordinar las exigencias de Solvencia II con las propias de otros países (en concreto, se refirió a Perú y México), donde grupos como el suyo tienen filiales.

José Boada, presidente de PELAYO, confirmó que en su grupo se lleva trabajando en Gobierno Corporativo desde 2003, adaptándose a las mejores prácticas en esta materia, como las impulsadas por el Código Unificado de Buen Gobierno, o Código Conthe. Por lo tanto, se han dado ya muchos pasos y, sobre todo, lo que queda es “documentar y especificar”, por lo que, añadió, “no sé si nos dará tiempo a gestionar”. Puede que corramos el riesgo de una “falsa sensación de seguridad”, explicó, y quizás sea más necesario “aplicar sentido común en la gestión que estar todo el día documentando”. Asimismo, añadió una nota más de realismo al afirmar que por mucho que se profundice en el buen gobierno y en Solvencia II, “cualquier negocio tiene sus riesgos: no creamos que vamos a vivir en un mundo feliz”.

Mercedes Vázquez de Padura, directora general de la MUTUALIDAD DE LA ABOGACÍA, cree que en el sector asegurador se ha hecho mucho en materia de Gobierno Corporativo. “Soy muy optimista. No creo que haya que destruir lo mucho; solo tendremos que ordenar y ‘pulir’ lo que ya estamos haciendo”, declaró, en referencia tanto a su actual experiencia en la mutualidad como a su paso por un gran grupo multinacional.

El secretario general del Consorcio de Compensación de Seguros (CCS), Luis García Prieto, se refirió a la peculiaridad de su organismo, que queda fuera como tal de Solvencia II. No obstante, han tomado las referencias del proyecto de Solvencia II como “orientación estratégica”. En ello está el CCS desde principios de 2012, cuando se creó un comité específico que estableció un plan de actuación (definiendo categorías sobre las que trabajar), la posterior autoevaluación y elaborando un calendario, un plan de trabajo, para alcanzar finales de 2013 adaptados a Solvencia II. Al retrasarse su implantación, ahora el CCS está revisando las nuevas guías, “en detalle”, para adaptarlas, centrándose más en “hacia dónde quiero ir que en cómo hacerlo” y aplicando la idea de “mejora continua”.

PUNTOS MÁS CONTROVERTIDOS

Antes de clausurar oficialmente el acto, el presidente de APISE, Lázaro Cuesta, reconoció que el éxito de la transición a Solvencia II es “de responsabilidad compartida” entre las entidades y el órgano supervisor. Y, por último, preguntó a los ponentes sobre cuál, a su juicio, es el punto más comprometido, en la actualidad, en lo referente a Gobierno Corporativo y ORSA.

En las respuestas, Olmo apuntó a la complejidad organizativa que supone para un grupo multinacional como el suyo –con presencia en países de fuera de la UE y con requisitos de Gobierno Corporativo diferentes– y a la implantación del ORSA. Vázquez admitió que en su entidad están “preocupados” por el volumen de información que hay que reportar, aunque ella cree que lo más importante, especialmente en las grandes aseguradoras multirramo, es “el cálculo”, que puede llevar “a grandes sorpresas”, por lo que hay que tenerlo ya establecido. Por su parte, Boada coincidió con González de Frutos en que es necesario “un mayor grado de concreción” en determinadas cuestiones. “Nos preocupa tener que trabajar dos veces”, añadió. Finalmente, González de Frutos destacó que el ORSA solo debería ser tenido en cuenta como un mero “ejercicio teórico”, porque quedan cuestiones por concretar, y pidió conocer con más detalle el Reglamento que “dependerá de Europa”, pero que será de “aplicación directa”. A pesar de ello, se comprometió, como UNESPA, “a sudar la camiseta” para defender los intereses del sector.