Es una de las conclusiones del estudio presentado ayer por Fundación Edad&Vida y VIDACAIXA, en el que se plantea la viabilidad económica de implantar un modelo de pensiones mixto.

El informe analiza el impacto económico que la implantación de este modelo tendría en tres escenarios distintos (fondo de pensiones a través de la empresa de afiliación automática; fondo de pensiones a través de la empresa incentivado fiscalmente; y fondo de pensiones a través de la empresa mixto, con una parte obligatoria para la empresa, que se aplicaría de forma progresiva, y otra incentivada fiscalmente). Los mayores beneficios se obtienen con en el tercero de ellos.

El estudio plantea que para que la tasa de sustitución pueda mantenerse en el año 2050 en el 80%, como hasta ahora, sería necesario incrementar las cotizaciones del 28,3% actual hasta el 37,4%. En caso de mantener las cotizaciones estables la tasa de sustitución se reduciría al 63,6%. Con el modelo planteado en el informe, en cambio, se lograría mantener el sistema público sin necesidad de incrementar las cotizaciones o reducir la tasa de sustitución.

Se recuerda, además, que el modelo mixto se alinea con las reformas llevadas a cabo en la mayor parte de los países de la OCDE, en los que se ha promovido el desarrollo del llamado segundo pilar del sistema de pensiones como la mejor solución a los problemas de envejecimiento de las sociedades avanzadas.

 

No hacer cambios tendrá efectos negativos sobre el PIB

Los autores del informe reconocen que la aplicación de estos cambios, por su profundidad estructural, supondría asumir costes de transición. Pero matizan que retrasar la introducción de medidas que modifiquen el modelo actual o no introducir ninguna, podría suponer una reducción del 6,3% del PIB en el largo plazo.

Por ello, desde Fundación Edad&Vida se argumenta que cualquier reforma del sistema de pensiones, entre ellas la que permita el desarrollo del segundo pilar, debería contar con un sólido consenso social y político, así como con el compromiso de los agentes sociales y la participación del sector financiero y asegurador.

En este sentido, propone la creación de un Órgano Consultivo formado por representantes políticos, agentes sociales y representantes del sector financiero y asegurador que tendría por objetivo debatir y acordar reformas, junto con una Comisión de Control que supervisara el cumplimiento, la implantación y el desarrollo de los acuerdos alcanzados.

Reducir la presión sobre el sistema público

Este informe ha sido elaborado por ICEA en colaboración con el Instituto Complutense de Análisis Económico y la Universidad Complutense de Madrid. María José Salcedo Cruz, directora del Área de Investigación de la asociación y coordinadora del estudio que se ha alzado con el Premio Edad&Vida Higinio Raventós en su XII edición, explica que “el desarrollo del segundo pilar permitiría que se extendiera el acceso al ahorro a largo plazo, reduciendo así la presión sobre el sistema público de pensiones”.

Por su lado, José Antonio Iglesias, vicepresidente de Edad&Vida y subdirector general Comercial de VIDACAIXA, sostiene que un sistema de pensiones que promueva el desarrollo del segundo pilar permitiría “diversificar el riesgo y reducir la vulnerabilidad de cada uno de los pilares de ahorro a la inflación, los cambios poblacionales o los impactos financieros”.

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