En su artículo, publicado en el diario ‘Portafolio’, Humberto Botero explica que el futuro los temas de los seguros de personas en 2033 estarán estrechamente ligados al riesgo de longevidad. En 20 años, gracias a los desarrollos científicos en los cuidados médicos y las caídas en las tasas de fertilidad (en 1970 una mujer tenía entre 4 y 5 hijos, para el 2030 tendrá 2), la gente vivirá más y los adultos mayores serán cada vez más, y se pensionarán después de los setenta años. Ellos son, en algunos casos, debido a cambios socioculturales, situación de dependencia y requerirán asistencia para el desarrollo de sus actividades básicas.

“Los retos de la longevidad implican no solo la necesidad de definir mecanismos que permitan una adecuada fuente de ingresos para cubrir el ‘envejecimiento del envejecimiento’, es decir, será inevitable no solo pensar en generar mayores niveles de ahorro y nuevos productos financieros, sino en desarrollar seguros de dependencia que ya existen en países desarrollados, con el fin de que el Estado no asuma toda la carga fiscal de personas que requieren atención especializada”, afirma el presidente de Fasecolda, que añade que además de una sociedad longeva, será una población numerosa.

En cuanto a los seguros de daños, “el riesgo climático también forzará al Estado a implementar políticas públicas más agresivas para disminuir su vulnerabilidad fiscal, haciendo que las coberturas para el agro, la infraestructura y la población menos favorecida alcancen su punto más alto, y así como en la actualidad existe una norma de construcción sismorresistente, en 20 años tendremos en el país una norma de construcción que tenga seguros obligatorios para incendios e inundaciones”.

Según revela Jorge Humberto Botero como elemento común entre los seguros de personas y daños, “estaremos en un mercado inclusivo, donde comprar una póliza será más fácil de lo que es hoy ver en el móvil la repetición de los goles de la Liga Española, y en el que los avanzados sistemas de información permitirán que las compañías identifiquen fácilmente las necesidades de sus asegurados y tarifen de manera más técnica el riesgo”.

LA TECNOLOGÍA, EL FACTOR DE DESARROLLO DEL SEGURO

Para el presidente de Fasecolda, el desarrollo de la tecnología informática continuará siendo un factor transformador y tendrá efectos positivos en el desarrollo de la sociedad y del seguro; “la nanotecnología permitirá nuevos métodos de diagnóstico en medicina, entenderemos la composición del universo con los avances en la física de partículas, el conocimiento detallado del genoma humano facilitará una adecuada selección de riesgos y tarifación en seguros de vida, y los desarrollos en el campo automotor reducirán la siniestralidad de ramos como el de autos, con la existencia de mecanismos automatizados de conducción que le permitan al conductor definir la ruta sin manejar, permitiéndole incluso ‘conducir’ con tragos y sin riesgo. Bajo el último escenario, en el caso del seguro de autos, se debería migrar a esquemas de protección diferentes a los actuales”.

La tercera década de este siglo se ve interesante en el mundo y en el desarrollo del sector asegurador, apunta el directivo, “va de la mano con el progreso educativo, tecnológico y social. Espero, en lo personal, que para ese momento más colombianos sean conscientes de la necesidad de protegerse de los riesgos a los que están expuestos, y, muy especialmente, que sus hijos y los míos estén disfrutando de un país en paz”.