En su demanda, interpuesta en noviembre de 2011, Greenberg solicitaba una indemnización de 25.000 millones de dólares (19.500 millones de euros) a nombre de Starr International, la compañía que dirige ahora y que contaba con una participación del 12 % en AIG. En concreto, la querella afirmaba que la Reserva Federal de Nueva York había violado su deber fiduciario con los accionistas de AIG al “explotar” su control sobre la empresa para deshacerse de derivados en términos “innecesariamente dañinos” para la aseguradora con el fin “fortalecer” a sus competidores.

Sin embargo, el juez asegura que el Consejo de Administración de AIG retuvo el control de la compañía durante el rescate y que eran ellos quienes contaron siempre con el deber fiduciario hacia los accionistas de la compañía. “Simplemente porque el Consejo de AIG sintió que no tenía más opción que aceptar los duros términos de su único salvador disponible no significa que este fuera de facto quien controlaba la compañía”, afirma Engelmayer.