El acuerdo, que empezó a negociarse en febrero de 2016 y se cerró hace unos días, concierne a la supervisión de las operaciones de las aseguradoras activas en los países comunitarios y Estados Unidos, los requisitos para los grupos de reaseguros y el intercambio de información entre supervisores, según informó la Comisión Europea.

El acuerdo "asegurará la robustez de la protección de los usuarios de seguros y proporcionará mayor certidumbre para las aseguradoras y reaseuguradoras tanto en Estados Unidos como en la UE", reza el comunicado conjunto. El vicepresidente de la CE, Valdis Dombrovskis, afirmó que el acuerdo es una "solución ganadora" para ambas partes y muestra que sus reguladores "pueden conseguir soluciones mutuamente beneficiosas a través de una cooperación internacional reforzada".

Supresión de la exigencias "colaterales" y de presencia física

Por una parte, el acuerdo prevé que tanto Estados Unidos como la UE supriman las exigencias de colateral y de presencia física que exigen para las operaciones transfronterizas a los grupos de la otra parte que operan en sus respectivos territorios.

Este punto era especialmente importante para la UE, ya que según la Comisión Europea las reaseguradoras europeas tienen aproximadamente 40.000 millones de dólares (37.592 millones de euros) en "colateral" en Estados Unidos y asumen unos costes de oportunidad equivalentes a 400 millones de dólares (casi 376 millones de euros).

Por otra, incluye una modificación del actual sistema de supervisión de las aseguradoras que operan a nivel mundial, de forma que la vigilancia de la actividad del grupo en su conjunto estará principalmente en manos de los supervisores de su lugar de origen, aunque con ciertas salvaguardas.

Esto significa que "los reguladores estadounidenses tendrán primacía sobre las aseguradoras de Estados Unidos y la UE conserva la primacía sobre las compañías de la UE", explica el comunicado de Bruselas y Washington.

Se incluyen, sin embargo, ciertos límites en los que es posible la supervisión fuera de la jurisdicción de origen en materia de solvencia y requisitos de capital, obligación de información y gobernanza. Los supervisores podrán pedir y obtener información sobre las actividades globales de las compañías en otras jurisdicciones cuando crean que son importantes para los asegurados de su país o puedan afectar a la estabilidad financiera.

En la práctica, esto supone que los grupos europeos estarán sometidos a una menor supervisión por parte Washington, y viceversa. La idea es que para las operaciones globales de las aseguradoras no se solapen los requisitos de supervisión, un punto que tenía especial interés Estados Unidos.

Regular el intercambio de información

Por último, se han acordado unos principios generales que deberían regir el intercambio de información entre los supervisores a ambos lados del Atlántico, al tiempo que se ha elaborado un borrador del documento que deberían utilizar para ello. Esta parte del acuerdo, al contrario de las relativas a reaseguros y supervisión, no es vinculante.

Desde EIOPA, su presidente Gabriel Bernardino, valora este acuerdo como un paso adicional “en la existosa cooperación entre los supervisores de seguros de la UE y Estados Unidos para fortalezar la certeza reglamentaria y generar opertunidades para las compañías que operan a ambos lados del Atlántico a fin de benficar a los consumidores“.

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