De acuerdo a las normas vigentes, desde IDESA destacan que el haber previsional surge de la suma de la Prestación Básica Universal (PBU), que es un monto fijo de 797 pesos (175,4 dólares), más de un 1,5% del salario por cada año de aporte. Considerando el mínimo de 30 años, se llega a que hay que agregar a la PBU el 45% del salario promedio de los últimos 10 años de actividad. Esto implica que un trabajador que cobra el salario promedio (unos 7.000 pesos - 530,6 dólares), por aplicación de esta fórmula obtendrá un haber inicial de alrededor de los 4.000 pesos (303 dólares) cuando se jubile. Es decir, el equivalente a 57% del salario.

Considerando los 7,8 millones de asalariados formales que aportan a la AFIP y aplicando la fórmula de haber a los salarios declarados destacan desde el centro la siguiente situación:

• 2,2 millones de trabajadores (26%) que ganan menos de 3.300 pesos (726,4 dólares), tendrán haberes que representarán más del 70% del salario

• 5,1 millones de trabajadores (68%) que ganan entre 3.300 y 17.000 (3.742 dólares), recibirán haberes entre 50% a 70% del salario

• 0,5 millón de trabajadores (6%) que gana más de 17.000, recibirán haberes que equivalen a menos del 50% del salario

Estas estimaciones, realizadas con datos oficiales, muestran que la actual fórmula de cálculo del haber inicial lleva a que la mayoría de los asalariados acceda a un haber previsional inferior al que la Justicia considera razonable. Prácticamente, tres de cada cuatro de los actuales asalariados que aportan al sistema previsional recibirán una jubilación inferior al 70%. Es decir, casi 5,6 millones de los actuales trabajadores podrían realizar un juicio contra la ANSES por defecto de la fórmula de cálculo para la determinación del haber inicial. Cabe aclarar que este defecto se produce sin considerar aún las distorsiones que también genera la fórmula por defecto de los índices de actualización de los salarios.

Esta fórmula se definió bajo la lógica de un sistema mixto, donde coexistían el régimen de reparto y el de capitalización. Por eso IDESA revela que cuando se eliminó el régimen de capitalización, no se adaptó la fórmula a la nueva realidad de un régimen único de reparto. De ahí que los salarios altos quedan perjudicados. Este descuido sugiere que la reforma estuvo más motivada por la apropiación de los fondos previsionales que por resolver problemas del sistema jubilatorio.

Desde el centro afirman que la peor alternativa es continuar con una actitud pasiva, apelando a argumentos dilatorios como que la Corte falló sobre una cuestión de forma o que no se aplica de manera automática al resto de los casos. Lo cierto es que está emergiendo otro factor de multiplicación de litigiosidad que eleva el pasivo oculto de la ANSES a magnitudes inabordables. Otros países, ante similar problema, aplican soluciones más consistentes y solidarias. En general, tienden a aplicar topes relativamente bajos sobre el salario considerado a los fines previsionales para que los que ganan por encima del tope tengan la posibilidad de utilizar el excedente para acumular ahorros y complementar el haber del régimen de reparto. Así, se preserva la solidaridad al eximirse al sistema de reparto de pagar haberes altos.

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