“Ante una situación sin precedentes, acuciados por la realidad de la crisis económica, por la caída de ingresos en el sector y plenamente conscientes de la existencia de una legislación favorable hacia los intereses de las patronales, UGT y CCOO hemos asumido la responsabilidad de alcanzar un acuerdo que dotase de estabilidad y de garantías a los/as trabajadores/as de Telefónica de España, una vez que la empresa había planteado una serie de medidas que tocaban plenamente la línea de flotación de nuestras condiciones salariales y laborales”, afirman los sindicatos en un comunicado conjunto.

“Es cierto que la renuncia a un porcentaje de la partida de Fondos Sociales y a las aportaciones empresariales al Plan de Pensiones durante 15 meses supone un enorme sacrificio y un esfuerzo sin precedentes para la plantilla de Telefónica pero, a tenor de las circunstancias que nos rodean, de la actual situación laboral en España, creemos que es un esfuerzo entendible por los trabajadores/as si a cambio obtenemos estabilidad laboral y salarial, así como las garantías de empleo, no movilidad geográfica forzosa y no segregaciones de plantilla, todas ellas contenidas en el acuerdo. Precisamente durante unos años en los que aún latirá la crisis económica y social”, reconocen los sindicatos.

Al cierre de 2012, el número total de partícipes de este plan era de 35.194, de ellos 20.940 activos. El patrimonio del fondo, sin incluir provisiones matemáticas, superaba los 2.896 millones de euros. En el último trimestre de 2012, el promotor del plan ingresó en el mismo casi 23,5 millones de euros, superando en el conjunto del año 80 millones de euros. Extrapoladas estas cifras al conjunto de los 15 meses de suspensión de aportaciones, la medida supondría un ahorro para la empresa superior a los 100 millones de euros (en 2011, último año del que hay informe completo, las aportaciones del promotor rozaron los 83 millones de euros).