“Los avances tecnológicos en los equipos y sistemas de protección contra incendios automáticos permiten hoy detectar un incendio en cualquier tipo de ambiente y en una fase muy temprana; los sistemas de rociadores automáticos ofrecen gran variedad de opciones para controlar y apagar incendios bajo cualquier condición constructiva; y los sistemas de protección pasiva permiten contener el fuego y dar tiempo suficiente para la evacuación de un edificio”, indica la asociación en su comunicado.

Sostiene que el mantenimiento es clave, dada la especificidad de estos equipos, que están en “silencio” y solo se activan en caso de incendio, “por lo que su mantenimiento riguroso es la garantía de que se activarán y servirán para lo que fueron diseñados puntual y eficazmente”.