El trabajo constata que, sin embargo, los nuevos riesgos, consecuencia de los cambios tecnológicos, sociales y regulatorios, y un crecimiento económico más fuerte incrementarán la gravedad de los siniestros y generarán más demanda de este tipo de coberturas.

En concreto, se apunta, “es posible que el riesgo cibernético y la responsabilidad civil de tecnologías emergentes, como la fractura hidráulica y los vehículos autónomos, adquieran más importancia entre los siniestros. La reforma de la responsabilidad civil ha amortiguado la gravedad de los siniestros en algunos mercados, pero los efectos supusieron un beneficio excepcional y no contendrán durante mucho tiempo el crecimiento de los siniestros en la misma medida”.

También se constata que “las aseguradoras están preocupadas por una posible acumulación de riesgo, en la que las pérdidas aseguradas causadas por un evento pueden afectar a múltiples compañías, países, industrias o ramos de negocio”. Todo ello hasta el punto que “es probable que el crecimiento de los siniestros retorne a los niveles anteriores a la crisis”, se afirma.

El informe resalta asimismo que “las reservas redundantes para siniestros de años anteriores han sido otro factor que ha respaldado la rentabilidad de las aseguradoras en los últimos años. Sin embargo, un repunte del crecimiento de los siniestros de responsabilidad civil ejercerá presión sobre las reservas, y un descenso acelerado de las mismas en caso de siniestros graves podría erosionar la rentabilidad de las carteras de negocios existentes”.

Con esta perspectiva, se plantea a las aseguradoras la necesidad de “aprovechar su experiencia en la suscripción para mejorar la fijación de precios. Igualmente, deben mantener la fortaleza de capital para gestionar la naturaleza de largo plazo del negocio y el aumento de los costes de los siniestros, como los ocasionados por la creciente industria de financiación de litigios”.

La innovación será igualmente otra de las claves para aprovechar las oportunidades de mercado. En este sentido, se concluye, “utilizando Big Data y modelos prospectivos, las aseguradoras pueden realizar análisis estadísticos para comprender mejor los factores de riesgo clave. Los modelos predictivos pueden anticipar futuros resultados bajo condiciones relativamente estables y los modelos prospectivos reflejan la cadena causa-efecto de las pérdidas de responsabilidad civil”.