“Creemos que es posible gestionar los pasivos posteriores a la quiebra de una aseguradora sin interrumpir el sistema financiero y sin inyección de dinero de los contribuyentes”, señala la agencia, que entiende que la inclusión de los grupos aseguradores en el listado del FSB tiene “una clara dimensión política”. Como ejemplo, señala que la caída de AIG se debió a actividades que no tenían que ver con su negocio de seguros tradicionales.

En un documento publicado ayer, la agencia estima, por tanto, que los costes que debe asumir una aseguradora de importancia sistémica, y también los que deben afrontar los reguladores para su control, pueden que no “compensen”. Hay que recordar que este tipo de grupos aseguradores deben afrontar una mayor supervisión, implementar planes de resolución y colchones de capital adicional, que que serán definidos el próximo año (consultar noticia).

Las nueve aseguradoras incluidas en el listado por el FSB son las europeas AXA, ALLIANZ, AVIVA, GENERALI y PRUDENTIAL; las estadounidenses AIG, METLIFE y PRUDENTIAL FINANCIAL, y la china PING AN. De momento, su inclusión no ha tenido repercusión en sus calificaciones (ratings).