Esta evaluación de las necesidades globales de solvencia es de obligado cumplimiento para toda clase de entidades aseguradoras y reaseguradoras, y deberá realizarse por primera vez, conforme a la recomendación efectuada en la mencionada resolución de la DGSFP, dentro del año 2014. A este respecto, cada entidad deberá elaborar un informe, que habrá de ser  revisado y aprobado por su órgano de administración, y presentado en  la DGSFP dentro de las dos semanas aprobación.

CONCEPTO DE NECESIDADES GLOBALES DE SOLVENCIA

Ante la falta de un concepto legal de necesidades globales de solvencia, puede entenderse como tal el patrimonio de que la entidad debe disponer  para hacer frente, con el nivel de confianza que se estime conveniente, a cualesquiera resultados negativos  que puedan producirse durante el periodo al que se refiera la determinación de dichas necesidades de solvencia, toda vez que la insolvencia consiste, precisamente, en que los malos resultados consuman el patrimonio de la empresa, haciendo imposible su funcionamiento.

Conviene destacar que la evaluación interna de los riesgos y de la solvencia, de la que forma parte esencial la determinación de las necesidades globales de solvencia, no servirá para calcular el capital de solvencia obligatorio (SCR). Es decir, SCR y necesidades globales de solvencia son conceptos distintos; sin perjuicio de que la entidad debe ser capaz de establecer la comparación entre ambos a lo largo del periodo al que se refiere el cálculo de las necesidades globales de solvencia (el periodo de planificación).

ASPECTOS QUE DEBE CUBRIR LA ESTIMACIÓN DE LAS NECESIDADES GLOBALES DE SOLVENCIA

En la estimación de las necesidades globales de solvencia se debe tener en cuenta, al menos:

a)    Todos los riesgos a los que la entidad se halla expuesta (no sólo los que intervienen en el cálculo del SCR).
b)    Los procedimientos y prácticas de gestión en vigor, incluidas las técnicas de mitigación de riesgos.
c)    La calidad de sus procesos de negocio y de su sistema de gobierno.
d)    La conexión entre la planificación del negocio y las necesidades de solvencia.
e)    La identificación de posibles escenarios futuros.

El órgano de administración asume un papel activo en la evaluación de las necesidades globales de solvencia, que se concreta, entre otros extremos, en lo siguiente:

-    Asegurar que el sistema de valoración de riesgos se diseña y se documenta de manera adecuada.
-    Cuestionar la identificación y valoración de los riesgos.
-    Cuestionar las hipótesis en que se basa la determinación de las necesidades de solvencia.
-    Justificar las hipótesis utilizadas en el enfoque metodológico utilizado.
-    Documentar cómo el órgano de administración ha llevado a cabo todo lo anterior.

Por lo tanto, es esencial que el órgano de administración entienda cómo se plantea la determinación de las necesidades globales de solvencia, puesto que es a él a quien corresponde la aprobación del informe sobre cómo se ha hecho su evaluación  y a quien, en su caso, se podrán pedirán explicaciones sobre el particular.

UN ENFOQUE METODOLÓGICO

Si las necesidades globales de solvencia corresponden al patrimonio necesario para hacer frente al peor de los resultados posibles, parece lógico que, para su determinación, se haga una proyección de la cuenta de resultados a lo largo del periodo de planificación que se considere, mediante un número de simulaciones suficiente como para poder realizar una inferencia estadística que conduzca a la determinación del patrimonio necesario a estos efectos.

La cuenta de resultados proyectada tiene su base en el ejercicio de planificación que toda entidad debe necesariamente realizar, en el cual se tienen en cuenta todos los riesgos inherentes al negocio, y para cuya realización se cuenta con información procedente de todos sus departamentos.

El Consejo de Administración interviene activamente en este proceso, por lo que se halla en condiciones de entender y poder justificar las magnitudes utilizadas para una estimación de las necesidades globales de solvencia basada en un enfoque de este tipo. La idea subyacente en este planteamiento es que todos los riesgos acaban por manifestarse en la cuenta de resultados; de modo que si el acontecimiento inicialmente calificado como riesgo no afecta a la cuenta de resultados es que no es acreedor a la calificación de tal. De esta manera, el comportamiento de la cuenta de resultados y de las magnitudes que la integran contiene, de manera implícita, todos los riesgos a que la entidad se halla expuesta.

Se trata, pues, de un enfoque metodológico distinto de otros consistentes en la modificación de los parámetros de cálculo de la fórmula estándar, que dan lugar a una especie de recálculo del SCR; y no más complejo que el utilizado para el cálculo de esta exigencia de capital conforme a dicha fórmula, tal como expresamente permiten las normas de desarrollo de la Directiva de Solvencia II.

Al mismo tiempo, un enfoque de este tipo contempla una serie de riesgos que no se hallan incluidos en el cálculo del SCR; con la ventaja adicional de que su planteamiento conceptual resulta fácil de entender y, por tanto, permite al órgano de administración ejercer eficazmente las funciones que le atribuye la nueva normativa.