Sin embargo, varias de las propuestas del recién elegido presidente Bolsonaro son, de acuerdo con el análisis de SOLUNION, aún imprecisas y otras, poco realistas: la austeridad podría reducir en 1,2 puntos porcentuales el crecimiento del PIB real en un año.

“Para el sector empresarial del país, la llegada de Bolsonaro al Gobierno brasileño parece ofrecer ciertas oportunidades para las empresas -apunta Enrique Cuadra, director corporativo de Riesgos, Información y Recobro de la aseguradora- con una política en apariencia pro-empresarial y reformas a corto plazo que solo necesitarían una mayoría simple en el Congreso”.

A medio plazo, en un entorno global con los tipos de interés al alza, los sectores del retail, automóvil, proveedores, textil, alimentación y energía, estarían en la lista de vigilancia por su proporción de deuda en riesgo.

Esta situación podría derivar en perspectivas negativas para el crecimiento económico en Brasil (2,5% en 2019) y la reducción de la liquidez a nivel general. Los problemas para gobernar y el estancamiento de los debates sobre las pensiones, conducirían a un aumento en la prima de riesgo de Brasil, poniendo en peligro la deuda corporativa.

Georges Dib, economista para la región de América Latina en EULER HERMES, detalla que, en cuanto a sectores, “el minorista tiene la mayor proporción de deuda en riesgo (58,4%), seguido por el sector del automóvil (47,8%), textil (43,5%), alimentación (38,2%) y energía (9,2%, pero con el valor nominal más alto, 18.000 millones de dólares)”.

Además, la incertidumbre sobre el programa económico y su factibilidad también podría desencadenar una depreciación de la moneda. Esto perjudicaría a los sectores dependientes de la inversión extranjera: equipamiento de transporte, equipamiento doméstico, maquinaria y equipo, y electrónica. Juntos, su producción representa algo menos del 6% del total.