El mercado de la ciberseguridad en España generó en 2017 una facturación de 1.200 millones de euros y crecerá a un ritmo de entre el 11% y el 13% en los próximos cuatro años, según las previsiones de la Unión Europea. 

La ciberseguridad adquiere una especial relevancia y desde el Instituto Nacional de Ciberseguridad de España (INCIBE) se señala que la creación de un clima de seguridad y confianza digital es vital para el desarrollo de una sociedad en la que cada vez es más frecuente el uso de dispositivos móviles y servicios en la nube. En el decálogo de ciberseguridad para empresas se apunta que los avances tecnológicos ofrecen la oportunidad de nuevos modelos de negocio y formas de interacción con los clientes, convirtiéndose la ciberseguridad en “un factor diferenciador para la empresa al generar confianza en clientes y proveedores”. 

En los países nórdicos, hace más de tres años que las aseguradoras incluyen un servicio de protección de identidad en las pólizas de hogar. En España se está siguiendo este mismo camino utilizándolo como herramienta para fidelizar a los clientes.  La concienciación de las empresas y sus trabajadores es uno de los aspectos más significativos para la ciberseguridad. Pero, además de esta labor de las empresas para proteger la identidad, es imprescindible que el cliente también colabore. 

Con este telón de fondo, tal y como puso de manifiesto Affinion durante su reciente participación en la Semana de Seguro 2018 (ver vídeo resumen), es importante proteger la identidad personal. “Nadie te dice que cierres la puerta de tu casa o la puerta de tu coche, y ese camino es el que hay que seguir con el consumidor final en materia de protección de identidad digital”, afirma Eduardo Esparza VP Country Manager de la firma en España.