Watson Wyatt ha programado una serie de seminarios con el objetivo de tratar en detalle los principales aspectos de la gestión de riesgos/valor en el contexto de Solvencia II. El primero de estos encuentros se celebró la pasada semana, con el riesgo de longevidad y mortalidad como tema principal. La reunión se centró en el análisis para la proyección de la expectativa de vida futura y la cuantificación del capital económico de los riesgos de suscripción de longevidad y mortalidad para modelos internos en Solvencia II.

"Hay dos grandes enfoques para proyectar la evolución de la mortalidad futura: uno basado en el estudio de las tasas de muerte históricas y su tendencia implícita y otro basado en la historia, pero desgranando las tasas de muerte en las causas que las han producido, distinguiendo, por un lado los distintos grupos de enfermedades subyacentes en las mismas y, por otro, el impacto que las distintas vacunas/tratamientos médicos, etc. han tenido, tienen y tendrán sobre las primeras", manifestó Julio Koch, socio director general de la consultora. "En nuestra opinión, la combinación de ambos enfoques resulta esencial para realizar una correcta proyección de la evolución de la expectativa de vida en el futuro", apuntó.

Por su parte, Daniel Ryan, consultor senior, explicó detalladamente cómo se analizan y se construyen los modelos de proyección enriquecidos con el estudio de las causas. “Es esencial –comentó- contar con equipos multidisciplinares de actuarios y matemáticos, así como de médicos e investigadores que ayuden a entender cómo se han producido dichas mejoras en las tasas de muerte y hasta qué punto se pueden volver a proyectar". En particular, indicó, "que los análisis del riesgo de longevidad en QIS4 están basados en el estudio de lo ocurrido en los últimos 10 años, donde se produjo una mejora de mortalidad muy significativa que no espera se produzca en el futuro, ya que la misma fue el resultado de la combinación de factores como la introducción de tratamientos médicos que se desarrollaron en los últimos 30 años y que tuvieron un masivo impacto”. De esta manera, concluyó, “los modelos que internamente estamos desarrollando proyectan escenarios extremos de menor cuantía que los de QIS4".