El informe recalca los efectos del brexit, que influye en la confianza en muchos mercados avanzados y genera volatilidad en el mercado financiero. Tras la decisión del Reino Unido de salir de la Unión Europea, se prevé que sus insolvencias aumenten un 2% en 2016 y un 3% en 2017. El informe prevé para Estados Unidos un aumento del 3% de las insolvencias, lo que supone un cambio en la tendencia a la baja iniciada en 2011. En la zona euro, donde la mayoría de los países todavía enfrenta niveles de insolvencia empresarial significativamente más altos que en 2007, se esperan mejoras muy modestas.  

De la misma manera, la moderación de la demanda mundial y los precios bajos de las commodities, el crecimiento de los emergentes también se verá afectado. En 2017 también se prevé un estancamiento de las insolvencias en los emergentes, dada la debilidad del ciclo económico.