Los objetos entre los que tenían que escoger se clasificaban en cinco categorías: los de valor económico, como el dinero; los de valor monetario y funcional en el día a día del ciudadano, y cuya sustitución conllevaría tiempo y esfuerzo, como un ordenador o un disco duro; utensilios de valor en una situación de emergencia, como un casco o un extintor; objetos de valor exclusivamente afectivo, como un álbum de fotos familiar; y por último, había objetos de valor estético y autoexpresión que las personas puedan utilizar para proyectar y reforzar su identidad.

Además, como parte de este experimento, la aseguradora llevó a cabo una acción de merchandising, forrando con una loneta que simulaba papel de burbuja un edificio entero, llamando a la participación ciudadana en el experimento social, que se movía en las redes sociales con el hastag #loquemasteimporta. Por participar, la compañía daba un regalo seguro y la participación en un sorteo para ganar un smartphone.

Una vez finalizado, SANTALUCÍA elaborará un informe, que estará avalado por Diana Gavilán, experta en conducta del consumidor de la Universidad Complutense de Madrid, con las principales conclusiones sobre cuál es la conducta de los ciudadanos en momentos que sobrepasan a su control y qué objetos salvarían. "Averiguar qué es importante para ellos salvar en momentos de presión nos acercará a ellos y se sentirán así más protegidos", ha indicado Andrés Romero, director general de SANTALUCÍA.

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