Desde la agencia de calificación se hace hincapié en que todavía muchas (re) aseguradoras están estimando las pérdidas que tendrán en sus balances por su exposición a los daños causados por Sandy. Esto se debe, según explica S&P, a la complicada naturaleza de la catástrofe, ya que ha provocado la interrupción de negocio de numerosos establecimientos y empresas; además, las lluvias han dañado muchas infraestructuras que se suman a otra clase de pólizas no convencionales, lo que ha llevado a una actividad de reclamos más lenta y a que el sector asegurador haya experimentado dificultades a la hora de evaluar su exposición a la tormenta.

Desde la agencia han remarcado que las pérdidas, aunque probablemente reducirán las ganancias del mercado (re)asegurador para el final de 2012, lo más probable es que no menoscaben el capital de la industria. Según el informe, recogido por Business Insurance, las pérdidas deberían llegar a los 50.000 millones de dólares para causar cierto deterioro material, entre el 5% y el 10%, de la base de capital de los reaseguradores.

S&P señala que los grupos cuyos ingresos se vean afectados y cuyo capital está agotado por lo menos en un 5% y el 10% podrían ser objeto de acciones de calificación. Aun así, aunque la agencia no espera tomar acciones de calificación importantes como resultado de Sandy, sí afirmó que las pérdidas del evento han puesto de relieve los posibles cambios en las creencias sobre la naturaleza de los siniestros catastróficos.