Rafael Illescas, presidente de SEAIDA, remarcó en la apertura que la reforma de la LCS parece que está conduciéndose “de una manera que refuerza la tarea pericial”. Afirmó que el texto pronto será aprobado por el Consejo de Ministros, pero recordó que aún le queda un largo camino de consultas, por lo que “tenemos por delante un intenso año de trabajo”. Fernando Muñoz, presidente de APCAS, coincidió en el reconocimiento que está teniendo la labor pericial en esta reforma. “Los cambios en la LCS y su inclusión en el Código Mercantil nos ha permitido ver que el sector asegurador da a los peritos más importancia de la que creíamos. Todo el sector se ha mostrado a favor del artículo 38 y vemos que se tiene en cuenta nuestra opinión. Creemos que la posición de la pericia aseguradora quedará reforzada con la reforma”, declaró.

Por su parte, Mirenchu del Valle, secretaria general de UNESPA, incidió en el momento de transformación que atraviesa el sector asegurador. “Está ‘en obras’. Está cambiando en lo económico, en lo social y en lo normativo”, anotó. En cuanto a la labor pericial, destacó que “las aseguradoras valoran muy positivamente la figura del perito en el siniestro, que es cuando tienen que dar la cara”; e insistió en la importancia del tercer perito en la resolución de disputas.

EL MARCO DEL ARTÍCULO 38

María José Morillas, catedrática de Derecho Mercantil de la Universidad Carlos III de Madrid, departió acerca de la evolución del artículo 38 de la LCS y las diferentes propuestas de Código Mercantil y de la Ley de Jurisdicción Voluntaria. Repasó los textos legales relativos a la pericia en seguros, incidiendo en el importante papel concedido al perito en la valoración de los daños y en la determinación de su causa, en tanto que se contemplan aspectos como la diligencia e información del asegurador en la cuantificación de los daños y se incluyen figuras como la oferta y respuesta motivada o la solicitud del tercer perito para la resolución de disputas al margen de la vía judicial.

Alejandro Izuzquiza, director de Operaciones del CCS, precisó algunos aspectos acerca del procedimiento que sigue su entidad en la peritación, los requisitos y normas de actuación que exige a los proveedores o las medidas que implementa para asegurar la calidad del servicio prestado por sus colaboradores. “El papel del perito en la vida del contrato de seguro es esencial. El siniestro es el momento clave y la preparación técnica es esencial, pero no suficiente, pues es imprescindible también la formación humana y la independencia”, explicó.

Juan Bataller, catedrático de Derecho Mercantil de la Universidad Politécnica de Valencia, repasó la jurisprudencia del Tribunal Supremo sobre el ámbito de aplicación del artículo 38 de la LCS. Se detuvo especialmente en la consideración de la labor del perito y la confrontación entre la tesis que propugna que su trabajo se centra en valorar el daño y aquella otra que defiende que también debe indicar si la aseguradora ha de hacerse cargo de los daños, partiendo de la consideración del contrato –validez y coberturas-, causas del siniestro y circunstancias impeditivas. Según explicó, la interpretación de Supremo se inclina hacia la primera postura. Otro de los aspectos controvertidos se refiere a la consideración acerca de la aceptación de la existencia del siniestro y del contrato por parte de la aseguradora una vez que se comienza el procedimiento del artículo 38. Bataller explicó que la jurisprudencia del Tribunal Supremo apunta que iniciarlo no significa tal reconocimiento.

PROCEDIMIENTO PERICIAL

Después intervino Juan María Pena, letrado asesor de APCAS, quien expuso los aspectos referentes al pacto de sumisión expresa o tácita al procedimiento pericial y el acta de conformidad y el dictamen pericial y su ejecutividad e impugnación. Entre otros aspectos, remarcó que el artículo 38 “no es un procedimiento arbitral, salvo que en la designación de peritos las partes se pongan de acuerdo en otorgarles tales facultades a partir de su dictamen pericial, aunque no exista un laudo ejecutivo”, por lo que el resultado pericial es “meramente fáctico, no jurídico”. No obstante, el pacto de sumisión puede recogerse en el contrato o darse  tras el siniestro, bien sea de forma expresa o tácita (renunciando una de las partes a designar perito). En este último caso, el dictamen del perito único es inimpugnable y debe ser considerado ‘hecho probado’. Si se recurre a un tercer perito, el dictamen por unanimidad o por mayoría vincula a las partes, a no ser que se impugne.

Milagros Sanz, directora de Comunicación y Formación de DAC Beachroft, habló sobre los mecanismos alternativos de solución de controversias en un marco de significativa litigiosidad como es el asegurador. “Las disputas forman parte de la actividad diaria de las compañías de seguros. El mundo del Seguro vive en un entorno de conflicto y deben buscarse métodos alternativos de solución de conflictos”, apuntó.

La última ponencia, referente al procedimiento pericial, corrió a cargo de Antonio Terroba, exdirector y actual asesor del Centro de Estudios de APCAS (CEAPS), que abordó las funciones del perito de seguros, haciendo hincapié en que “no es sólo un tasador o valorador de daños”. Explicó que la metodología para elaborar un buen dictamen incluye determinar las causas del siniestro, valorar los daños –no sólo materiales-, contemplar las circunstancias que influyen en la determinación de la indemnización –estudio de la póliza afectada y sus condiciones- y proponer el importe líquido de la indemnización.

La clausura de la jornada correspondió a Raúl Casado, subdirector general de Ordenación de Mercado de la DGSFP, que se detuvo en los “retos y cambios” que espera el sector, como la reforma del Código Mercantil o la trasposición de Solvencia II. En este sentido, destacó el papel que esta directiva confiere a la gestión de la siniestralidad, “donde los peritos tendrán un papel muy importante”, declaró.