Mariscal reconoce que se trata de una situación algo “anómala” frente al desarrollo de otras multinacionales, porque la chilena dependerá de la española y no de la matriz italiana. “No será filial de REALE MUTUA porque así se estableció en la estrategia del grupo, que toda la parte de Latinoamérica dependería de España, sobre todo por lengua y similitud de cultura. Elegimos Chile porque es muy estable, tanto social, como económica y políticamente, probablemente el más estable de la zona. Es cierto que no es el más grande, apenas 20 millones de personas, pero para nosotros, dentro de la estrategia de internacionalización, era un primer paso muy adecuado, un ámbito muy gestionable. Vamos a comenzar con una compañía de No Vida, muy centrada en Particulares, empezando por Automóviles, que en Chile no es obligatorio, pero que como está pasando en otros países de Latinoamérica es probable que en los próximos 5-10 años se convierta en obligatoria la parte de RC, por lo que el crecimiento puede ser exponencial. Es un proyecto en el que esperamos alcanzar el break-even en cinco años”, detalló.

La previsión, avanzó, es que con las condiciones del mercado, pueda estar, en diez años, entre las cinco primeras compañías de No Vida, con el objetivo de alcanzar los 240 millones de euros de primas y unos 340 empleados.

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