El producto protege el patrimonio del asegurado contra la apropiación fraudulenta por parte de empleados y/o terceros de dinero, acciones, bienes, valores, fondos o cualquier otro activo por la comisión de delitos como la apropiación indebida, estafa, hurto, robo, robo en caja fuerte o cámara de seguridad, defraudación de fluido eléctrico y uso ilegítimo de terminal de comunicación.

Quién puede contratar este producto
Cualquier empresa pública o privada que desee proteger su patrimonio frente al posible fraude de sus empleados o de terceros.

Quién es el asegurado
La empresa.

Alcance de la cobertura
- Protege a la empresa, sus filiales y clientes por las pérdidas sufridas por fraude incluyendo los gastos de defensa.
- Reparación de cámaras de seguridad.
- Reparación o reemplazo de caja fuerte después de un robo.
- Reconstitución de los datos como resultado de un fraude informático.
- Gastos para delimitar y/o establecer el alcance de la pérdida.
- Gastos derivados de daños a los bienes.
- Inclusión automática de filiales que representen hasta un 25% del volumen de facturación o del número de empleados.
- Cobertura a empleados de compañías con las que el asegurado subcontrata cualquier función administrativa.

Ventajas del producto
- Compañía especializada en esta cobertura.
- Permite contar con un condicionado amplio en coberturas y un cuestionario sencillo de cumplimentar.
- La capacidad es de 37,5 millones de euros por riesgo y siniestro.
- Amplia gama de coberturas.
- Cuenta con un precio competitivo.
- Este producto se suma a los que ya comercializa la aseguradora en España en Líneas Financieras (‘D&O’, salidas a Bolsa, entidades de capital riesgo y RC Profesional para operadores financieros).

 

Razones para contratar este seguro
QBE recomienda que, ante el entorno social y económico en el que vivimos actualmente, las empresas aumenten la protección de su patrimonio y sus activos frente a posibles fraudes, que se pueden cometer por empleados, bien por su cuenta o en colaboración con terceros.

“El no ser consciente de la exposición de la empresa frente a un riesgo de estas características, puede poner en peligro no solo el patrimonio de la empresa sino también su reputación con todos los efectos que acarrea tanto en la liquidez como rentabilidad de la misma”.

La aseguradora apunta a numerosos estudios que señalan que en el 80% de los casos en que las empresas han sufrido un fraude, su reputación se ha visto afectada, siendo el fraude cometido por personal directivo de una empresa 16 veces mayor que el causado por el resto de empleados; asimismo, se afirma que en el 91% de los casos, quienes cometen fraude son reincidentes.

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