Para su periodo presidencial no se ha fijado muchos objetivos, “pero los que me he marcado son sólidos y alcanzables”. Como paso inicial, detalla, “he abogado por la competitividad de nuestros socios y por la defensa de nuestra profesión, pero de una forma activa y contundente. Creo en el futuro de nuestra profesión. Estos son mis dos objetivos fundamentales”. En este sentido, reconoce el “mercado ha cambiado de forma muy rápida” y “tenemos que recuperar esa competitividad”. “Hablo de, por ejemplo, aconsejar fusiones para tener volúmenes rentables, buscar la rentabilidad de las corredurías. Considero que en las corredurías, al ser negocios de hace muchos años, hay que dar un repaso a la rentabilización de recursos. Es  un momento de alianzas”, puntualiza.

Por otro lado, ante la difícil situación que se está viviendo en el sector, afirma que “el arma es el trabajo y tener un proyecto”. “El mundo empresarial –explica- es trabajo, mucho trabajo, es lo primero; sin trabajar no se consiguen las cosas; a esto añadiría que hay tener un componente de innovación, estrategia y marketing”. Y apunta la mayor preocupación que se percibe de la situación actual del mercado: “La falta de protección de nuestra profesión. Si estuviéramos protegidos, muchas cosas ya no sucederían”.

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