‘CyberEdge’ tiene el objetivo de disminuir las consecuencias que se producen ante un ataque de tipo tecnológico. Así, la póliza cubre el impacto financiero, la violación o fuga de datos, las repercusiones tecnológicas y los daños a la reputación de una empresa o marca, según recoge Portafolio.com.

El producto se estructura según las coberturas y necesidades a cubrir de cada empresa, por lo tanto, tienen una solución modular. Una de las coberturas básicas, según AIG, es la responsabilidad por el uso y tratamiento de la información; el producto también cubre la interrupción en las redes como consecuencia de un fallo de seguridad, o los gastos incurridos a la hora de notificar a los clientes que sus datos se han visto afectados en un delito cibernético. Otro de las coberturas más llamativas es la cobertura ante una ‘extorsión cibernética’, que cubre los costes de una investigación, así como el pago del perjuicio generado.