Durante este encuentro, José Antonio Vargas, chair de comunicaciones y estrategias del CME destacó las recomendaciones de la organización, las cuales forman parte de un informe presentado en 2015 al G20, el primero de una serie de reportes que abordan la necesidad para mayor inversión y un cambio en el sistema para combatir nuevos riesgos emergentes, incluyendo eventos climáticos extremos, el nexo agua, alimentos, energía y los riesgos cibernéticos. En el marco de este conversatorio se realizó, además, un informe de investigación y otros foros, para compartir con la audiencia los resultados del “Energy Trilemma Report and Index”.

Este documento afirma que la resiliencia es una herramienta que puede transformar los riesgos en recompensas, lograr el financiamiento de infraestructuras de energía resiliente y considerar aspectos como: - Métricas claras que lleven a desarrollar sistemas robustos que se puedan recuperar en caso de una catástrofe climática. Así como un cambio de enfoque de sistemas “seguros para no fallar” (Fail-Safe) a sistemas que buscan “fallar de forma segura” (Safe-Fail) los cuales incluyen soluciones de resiliencia blanda.

Además, los nuevos instrumentos financieros como los derivados climáticos que complementan las soluciones tradicionales de re-aseguramiento, bonos de catástrofes que transfieren los picos de riesgo a los mercados de capitales y bonos de adaptación que aseguran que los fondos vayan a medidas de resiliencia, particularmente en áreas vulnerables.

MARSH SEMUSA cuenta con un Centro Global de Riesgos conformado por una división destinada a investigaciones y alianzas, que buscan generar conocimiento de alto nivel al sector y sus clientes como parte de su propuesta empresarial. Por su parte, El Consejo Mundial de la Energía (CME) lleva casi un siglo conduciendo el debate sobre la energía, sirviendo de guía para las ideas e impulsando gestiones en todo el mundo para conseguir que todos puedan acceder a una energía sostenible y asequible. Se trata de la institución del sector de la energía acreditada por la ONU y la principal red imparcial, representando a más de 3000 organizaciones – tanto públicas como privadas – en casi 100 países.

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