El estudio –titulado ‘La brecha de cobertura por fallecimiento en América Latina’- apunta que, en 2012, en los ocho mercados principales de la región esta brecha de cobertura de seguro de Vida alcanzó los 7,2 billones de dólares, es decir, el 138 % del PBI. Esto se traduce en una brecha de cobertura de 60.628 dólares de media para trabajador con personas a su cargo. Además, el informe muestra que la insuficiencia de cobertura ha aumentado un 10 % anual desde 2003.

“Hay una carencia de cobertura en caso de muerte en un número alarmante de familias latinoamericanas y en todos los mercados que se examinaron en este estudio”, dice Alejandro Padilla, presidente de Reaseguros para Norte de Latinoamérica de SWIS RE,. “Incluso después de una década de crecimiento económico fuerte, las vulnerabilidades financieras que creó esta brecha en las familias latinoamericanas son considerables. Esta es una tendencia preocupante para las personas y la sociedad por igual”, advierte.

SWISS RE ya examinó la brecha de cobertura por fallecimiento de un gran número de mercados desarrollados en una publicación de 2004. El informe publicado hoy es el primer estudio que examina esta insuficiencia para Latinoamérica. Se advierte de que la falta de cobertura está presente en todos los mercados cubiertos por el estudio, pero su tamaño varía: mientras que Brasil, Argentina y México muestran una brecha más grande en términos absolutos, en Chile y Puerto Rico esta disparidad es notablemente más pequeña.

OPORTUNIDAD PARA LAS ASEGURADORAS

La brecha de cobertura por fallecimiento también puede medirse como la diferencia entre de cobertura existente y la cobertura que se necesita. Desde esta perspectiva, al observar cada extremo del espectro, la diferencia entre los ahorros y el seguro de vida que existe en la actualidad en comparación con la cantidad de cobertura que se necesita osciló entre el 10 % en Venezuela y el 53 % en Chile.

“Esto significa que, por cada 100 dólares de protección en caso de muerte que se necesitaron en 2012, las familias de Venezuela y Chile contaron con un promedio de 10 y 53 dólares, respectivamente, en materia de bienes financieros y seguro de Vida”, explica Oliver Futterknecht, economista senior para Latinoamérica de SWISS RE y uno de los autores del estudio.

“Los aseguradores de Vida tienen una oportunidad única para ayudar a la sociedad a disminuir el tamaño de esta laguna y tendrán un papel importante al momento de ayudar a educar a las personas sobre los beneficios y la accesibilidad del seguro de Vida”, comenta Margo Black, presidente de Reaseguros para el Sur de Latinoamérica del grupo.

“La responsabilidad recae en nuestra industria, que debe ser proactiva al momento de ayudar a las familias de toda Latinoamérica a adaptar el seguro de Vida a sus vidas y a sus presupuestos de manera efectiva”, concluye.