Obama dio a entender que se podrían hacer posibles ajustes a la ley y mencionó que su Administración trabaja en cerrar “algunas brechas” que fueron la causa de que estos ciudadanos tuvieran que cancelar sus seguros.

La reforma establecida por el presidente establece una serie de estándares mínimos que si no los cumple un seguro tendrá que ser reemplazado por otro de los que ofrece el mercado a partir de octubre; en muchos casos, estos nuevos seguros son más caros que los anteriores.

Además, la Casa Blanca ha dicho que un 5% de los estadounidenses (alrededor de 15 millones) tendrán que cambiar su seguro médico con el fin de cumplir con los estándares de la reforma sanitaria.