El presidente de Estados Unidos, Barak Obama, mantuvo ayer una reunión para tratar la reforma sanitaria y que la protección sanitaria este al alcance de todos los ciudadanos; y lo hizo, no desde el enfoque de una necesidad social, sino como una medida de urgencia de carácter económico. Obama afirmó que los costes cada vez más altos de la cobertura médica, que motivan que cada 30 segundos una familia se declaren en quiebra, representan "la mayor amenaza contra la salud fiscal" del país.

Según indicó Obama, los costes sanitarios han subido en los últimos ocho años cuatro veces por encima de los salarios. "Las reformas de nuestro sistema de salud ya no es un imperativo moral, es un imperativo fiscal. Si queremos crear empleos y reconstruir nuestra economía, tenemos que atajar el desorbitado coste de la atención sanitaria este año, en la Administración", aseguró.

La reforma de la sanidad, que se espera finalizar antes de que termine el año, contempla en su primera propuesta un presupuesto con una partida de 634.000 millones de dólares (503.794 millones de euros) para la creación de un fondo que sirva de anticipo para sufragar la reforma sanitaria a lo largo de diez años.