Así lo afirma el presidente de la Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos a Motor (GANVAM), Juan Antonio Sánchez Torres, sobre la decisión adoptada por el Ayuntamiento que Madrid ante los altos niveles de contaminación que vive la capital. “No tiene sentido permitir la circulación de un coche con matrícula impar si éste tiene más de diez años y expulsa por su tubo de escape hasta un 95% más de partículas contaminantes que uno nuevo y eficiente, que debe quedarse “en casa” por tener una placa que termine en número par".

El número de vehículos con más de 10 años en las vías españolas crecerá el próximo año un 7,6%, esto supone 1,15 millones de coches más. Según el análisis realizado por la consultora MSI, habrá en total 15.239.598 automóviles viejos, es decir, el 59,6% de todo el parque automovilístico. Los expertos del sector mantienen que la edad media ha aumentado este año: el año pasado la antigüedad media se colocó en 11,7 años de edad, según los últimos datos de Anfac. Esta cifra supone un incremento de 0,3 puntos respecto al cierre de 2014, cuando la edad media era de 11,4 años. La asociación de fabricantes estima que esta antigüedad suba hasta 12 años a finales de 2016.

Crear una fiscalidad que incentive la renovación del parque

Ante este panorama, Juan Antonio Sánchez Torres insistió en que la solución para hacer de las ciudades entornos más limpios no está en prohibir el uso del coche utilizando criterios arbitrarios, sino en articular una fiscalidad que incentive la renovación del parque. Defendió, por ejemplo, la necesidad de adecuar el Impuesto de Circulación a criterios medioambientales con el fin de desincentivar a los vehículos más contaminantes, que coinciden precisamente con los de mayor antigüedad y emisiones.

Además abogó por dar continuidad a los planes de achatarramiento "que tan eficaces se han mostrado para impulsar el rejuvenecimiento del parque, máxime cuando tienen un retorno económico inmediato para el Estado vía impuestos". Así hizo referencia a las ocho ediciones del PIVE han permitido retirar de la circulación cerca de 1.180.000 vehículos con una media de 16,4 años.

Según Sánchez Torres “las administraciones pugnan por entorpecer la vida de los automovilistas como si el coche fuera persé el enemigo público número uno y lo que hay que hacer es reflexionar sobre la elevada antigüedad del parque. De lo contrario, habría que reducir los impuestos que gravan el automóvil en la misma proporción en la que se limita su circulación para compensar esta falta de ecuanimidad”.