Para el directivo, pese al difícil contexto, este año ha ofrecido buenas oportunidades de inversión que han sabido aprovechar en sus carteras. “El entorno de tipos ha hecho que 2019 haya sido el año de los activos de larga duración”, ha expresado. No obstante, las perspectivas apuntan a rentabilidades más bajas para el próximo ejercicio, añade.

Asimismo, destacó que estamos en un mundo de bajos retornos que va a hacer que los inversores migren de renta fija a renta variable si quieren obtener algo de rentabilidad. Con todo, advierte que un cliente tipo de bajo riesgo no debe invertir mucho en renta variable. “No podemos descartar volver a ver episodios como los que se vivieron el año pasado, por estas fechas, en las bolsas”, ha afirmado. En su opinión y respecto a valores concretos, las empresas más cíclicas ofrecen mayor potencial a largo plazo.

Por último, ha puesto en valor la importancia de mantener liquidez en cartera para aprovechar próximas oportunidades que surjan y ante la falta de alternativas claras de inversión en la actualidad. “Hay que valorar la liquidez y la rentabilidad. A igual retorno, tiene sentido optar por un activo más líquido”, ha concluido. 

Desaceleración, no recesión

En cuando a análisis macroeconómico, Emilio Ontiveros, presidente de Analistas Financieros Internacionales (AFI), ha afirmado que la economía mundial está en fase de desaceleración, pero no de recesión. “El entorno se caracteriza por una caída global del comercio, de las manufacturas y por una inversión inelástica e inflexible, pese a que los costes de capital son históricamente bajos. A su vez, "estamos observando una mayor divergencia entre la evolución económica de las diversas regiones: mientras las economías desarrolladas crecen al 2% o por debajo de esta cifra, algunas economías emergentes continúan expandiéndose al 4%”, ha señalado.

Respecto a la economía española, prevé que “este año crecerá en torno al 1,9% y el próximo, en torno al 1,6-1,7%. Hay razones que ponen de manifiesto que la economía española tiene una capacidad de resistencia hoy superior a la de otras etapas: el desapalancamiento notorio que han realizado familias y empresas, el crecimiento de los recursos propios de las empresas o la posición de la balanza por cuenta corriente, que presenta hoy un ligero superávit”, ha afirmado.