Las primas de seguros han crecido de manera consistente en los últimos 5 años, siempre por encima de la inflación, aunque a un ritmo decreciente, alcanzando un crecimiento de solo un 5% en 2016. Dicha desaceleración se dio principalmente por la débil performance en seguros generales –un 59% del mercado- cuyas primas brutas cayeron un 1% en 2016. El segmento de seguros de vida, en cambio, creció un 14% en el último año. El crecimiento promedio de la industria para los últimos 5 años (CAGR, por sus siglas en inglés) fue del 12%; siendo del 16% para seguros de Vida y un 9% para Seguros Generales. La buena performance del segmento Vida se debió principalmente a un crecimiento importante en productos de vida relacionados con créditos, dado el aumento en la penetración del sistema bancario en el país.

Por su parte, las líneas de seguros generales registran un 49% del total de la Prima Bruta de la industria, mientras la porción restante corresponde a seguros de Vida (27%), Accidentes Personales y Salud (14%), Caución (5%) y Seguros Obligatorios de Accidentes de Tránsito, SOAT (4%).

La participación de mercado de los seguros de Vida ha aumentado de manera sostenida desde 2010, alcanzando un 27% en 2016 desde un 21% hace 5 años. Dentro de este segmento, el rubro más importante es el de coberturas de vida relacionadas con créditos, contabilizando un 73% del total de las primas brutas, seguido por seguros individuales con el 27% restante. Vehículos continúa siendo el ramo más importante dentro del mercado de seguros generales, con 35% del total de las primas brutas emitidas, seguido por incendio y aliados con 26%.

Según destaca la agencia, los portafolios de inversiones de las compañías de seguros bolivianas se encuentran altamente expuestos a los bonos soberanos bolivianos (Ba3/ perspectiva negativa), alcanzando el 26% del total de activos invertidos de la industria al 31 de diciembre de 2016. A su vez, otras inversiones significativas están indirectamente expuestas al soberano al estar alocadas en Bolivia, entre ellos los depósitos bancarios, con 22% del total de la industria y obligaciones negociables, con 18%.