La agencia cree que la tendencia hacia una mayor diversificación se acelerará en los próximos años, por tres razones principales. En primer lugar, las aseguradoras están dispuestas a reducir el riesgo de concentración en deudas soberanas y bancarias, que ya no se percibe como libre de riesgos. En segundo lugar, los tipos de interés están en niveles históricamente bajos, y las aseguradoras, tanto de No Vida como de Vida, incrementarán la búsqueda de mejores rendimientos. En tercer lugar, la introducción de Basilea III y el desapalancamiento de los bancos como resultado de esta noma creará nuevas oportunidades de inversión para las aseguradoras, además de la creciente voluntad de las autoridades públicas para incentivar a las aseguradoras, por lo menos en parte, a sustituir a la financiación bancaria.

“Esperamos que las aseguradoras reduzcan progresivamente su exposición a bonos bancarios y la sustituyan en parte por las inversiones en préstamos corporativos y otros tipos de préstamos. Los bonos soberanos seguirán siendo una clase de activo importante para las aseguradoras, ya que ofrecen largos períodos de tiempo que permiten a las aseguradoras que coincida con la duración de sus compromisos”, explica Benjamin Serra, analista de Moody’s.