Merino ha desarrollado la mayor parte de su carrera profesional en LÍNEA DIRECTA, a la que se incorporó en 1995 como director del Área de Gestión de Accidentes. “Este nombramiento es un honor y supone el espaldarazo a un proceso largo y apasionante al que he dedicado casi 20 años de mi vida. Pero es también un importante reto en el que el Consejo me ha pedido hacer una compañía verdaderamente grande”, afirma el directivo.

Tras su nombramiento, Merino ha hecho balance del ejercicio 2013, que define como "un año extraordinario. Hemos presentado los mejores resultados de la historia", según asegura en entrevista publicada ayer por 'El País'. Dentro de los planes de futuro de la compañía, apunta a la entrada a nuevos ramos y la expansión fuera de España. Así, su objetivo a cinco años es alcanzar los tres millones de clientes "de forma orgánica" (su cartera actual es de 2,1 millones de asegurados), facturar 900 millones de euros (2013 se cerró con 642 millones) y situarse entre las 10 primeras aseguradoras de No Vida. "Quiero hacerlo en cinco años, lograrlo durante 2018", indica. Además, apunta que "es el momento de lanzar un nuevo ramo". "Estamos analizando varios: Salud, Profesional, Decesos, Comunidades... Pero lo que tengo claro es que debe cumplir dos requisitos: que sea un seguro masivo, o sea, que haya mucho volumen de clientes, y que resulte factible la distribución directa", argumenta.

Tras asegurar que en los últimos tres años se ha hecho todo bien en la compañía, reconoce que "tal vez, eso sí, podríamos haber defendido mejor la prima. Ese es un problema de todo el sector, porque ha caído de media un 20% en la industria". Respecto a lo de bajar aún más el precio, frase que confirmó Merino hace unos meses, rectifica: "La guerra de precios en el sector está terminando debido a que los tipos de interés están bajos, lo cual facilita la financiación, y además ha aumentado la frecuencia e intensidad de los siniestros".

En cuanto a salir de España, considera que Latinoamérica sería el mercado natural ya que "en Europa no quedan tantos países en los que la distribución directa resulte una sorpresa. Hay que analizarlo bien".