“España no ha resuelto qué sistema de pensiones quiere. En otros países de nuestro entorno, como Holanda o Reino Unido, han adoptado modelos que establecen un sistema mixto, que es adonde creo que deberíamos ir, donde podríamos mantener el sistema público de reparto que tenemos actualmente y combinarlo con un sistema de capitalización”.

De esa manera, argumenta, “el sistema descansaría sobre dos patas en vez de solo en una y podría hacer frente a los retos demográficos mucho mejor. La tasa de sustitución de la media de los países de la OCDE es del 40% mientras que en España este porcentaje alcanza el 73%, una de las tasas más altas de Europa. Tenemos que ir convergiendo en la media de los países de la OCDE e ir rebajándola, y esta podría ser una buena forma de hacerlo”.

Martínez-Aldama fue uno de los participantes ayer en una mesa redonda organizada por IMF Business School. En ella, Valeriano Gómez, exministro de Trabajo, defendió “aumentar los ingresos acabando con el tope de la base de cotización máxima”, mientras que Julio Pérez Díaz, investigador del CSIC, Instituto Geografía, Economía y Demografía, consideró que, además de incrementar la natalidad, “también hay tomar decisiones en políticas de inmigración y tener en cuenta cómo va a influir el aumento progresivo de la productividad en el mercado laboral”.

Finalmente, Lorenzo Dávila, director del Departamento de Investigación de la escuela de negocios, recordó que “con los actuales niveles de cotización, se estima que de aquí a 2018 se necesitarían crear 2,2 millones de puestos trabajo para mantener el actual sistema de pensiones”.

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