MAPFRE, añadió es ya una organización multinacional y ahora quiere dar el paso de ser una “compañía global”. Apuntó que “ser global no es desarrollar operaciones empresariales que se consolidan” en un holding, que funcionan como “células aisladas”; ser global, enfatizó, “precisa de un mejor aprovechamiento de los recursos”, y de “continuar adaptando la cultura corporativa de MAPFRE de forma flexible y eficiente” para conseguir “trabajar con un motor único, con distintas ruedas en cada uno de los lugares en los que se opera”. Hay que exportar las mejores prácticas del grupo a cada mercado, “fomentar -incidió- la transversalidad de las experiencias”.

Todo ello, concluyó, basado en la confianza, como “elemento motor de la relación aseguradora y de nuestra cultura corporativa”.

Dentro de su estrategia, Huertas explicó que el grupo tiene una actividad diversificada, pero con ciertos “desequilibrios” que se quieren cambiar, como es el caso de la ponderación del negocio de Vida sobre el total del grupo, que ahora está en el 25%. En este punto, adelantó que “en muy poco tiempo esperamos tener también el liderazgo en Vida en América Latina”, como ya lo tiene en No Vida. También se trabaja ya en el desarrollo del negocio de Vida en Estados Unidos a través de la filial en Puerto Rico.

Sobre los mercados en los que se quiere tener más presencia citó a Turquía y México (“hay grandes oportunidades” en América Latina, manifestó). Apuntó, igualmente, que “tenemos que ser capaces de crecer en Estados Unidos”; es el primer mercado de seguros del mundo y en él “tenemos una enorme plataforma que tenemos que desarrollar”. También Asía “tiene que ser un motor relevante” para el grupo, porque hay mercados importantes para el futuro.

Huertas: las aseguradoras tienen “enormes capacidades” para contribuir al desarrollo económico