Según Huertas, en una entrevista con el diario ‘El Nuevo Día’, detrás del cambio de estrategia se esconde la promesa de exportar al continente los productos de salud, vida y propiedad y contingencia desarrollados en Puerto Rico. Por su parte, Jaime Tamayo, responsable de MAPFRE INSURANCE en Estados Unidos, la decisión permitirá transferir la pericia local en ciertas líneas de negocios y conocimiento actuarial. Ello contribuiría a crecer una cartera que ya ronda unos 2.000 millones de dólares.

En Puerto Rico, MAPFRE pretende continuar ganando cuota de mercado y avanzar en el segmento de salud. Raúl Costilla, presidente de la aseguradora en el país y quien a partir de 2013 se hará cargo del negocio en el norte de España, indicó que MAPFRE Puerto Rico todavía tiene espacio para crecer en líneas personales, a través de la unidad de Riesgos Globales y que todavía se puede “hacer más con menos”.

Cuestionado por ‘El Nuevo Día’, Huertas reconoce que la apuesta en Puerto Rico, España, Estados Unidos y en Europa se produce en el contexto de bajos niveles de empleo y crecimientos mínimos, y también acepta que se avecinan primas de seguro más altas como secuela de un ciclo de muchas pérdidas.

Asimismo, Huertas también sostuvo que en lo que atañe a eventos catastróficos, estos son parte de un ciclo que terminará encareciendo las primas, pero que no debería significar grandes ajustes, particularmente para Estados Unidos o el Caribe, donde el pago de reclamaciones tiende a recuperarse a corto tiempo.

“El seguro no desaparece sino que se reinventa. Las compañías tenemos que hacer el esfuerzo por cambiar nuestro modelo de negocios para hacerlo más competitivo. Los precios tienen que bajar, los costes de gestión tienen que bajar, y hay que ofrecer valores añadidos que el cliente pueda apreciar”, concluyó.