La rotura de cristales, por otra parte, supone casi el 17% de los siniestros declarados en verano y un porcentaje similar, el 16%, representan los daños eléctricos, como resultado del incremento de la intensidad eléctrica para activar, entre otros, congeladores y ventiladores.

Seguido de estos percances, destacan los robos que concentran casi el 10% de los siniestros que se producen en el periodo estival en los comercios. Además, hay otras situaciones en los comercios que también necesitan la asistencia del seguro en verano. Por ejemplo, el 35% de los incendios que ocurre en los comercios se produce entre julio y septiembre.

En total, MAPFRE registró más de 80.000 llamadas por este tipo de siniestros durante el año pasado y aunque pueden ocurrir en cualquier momento del año, son especialmente molestos cuando los establecimientos están llenos de clientes, afirma la aseguradora. "Para ofrecer el mejor servicio, contar con un seguro es una garantía ante estos riesgos. De hecho, más de 400.000 pymes y autónomos tienen un seguro para su negocio con MAPFRE, un 12,8% más que un año antes", detalla el comunicado.