Los investigadores han comprobado que los impagos en las pólizas de Vida y Accidentes de ALLIANZ se remontarían a 2013, aunque el acuerdo con el profesional se mantenía, sin problemas, desde hace más de tres décadas.

Durante el tiempo en el que dejó de abonar las cantidades a las aseguradoras, si alguno de los asegurados sufría un percance, para no levantar sospechas, se encargaba de pagar personalmente las indemnizaciones. De hecho, la presunta estafa se descubrió cuando la familia de uno de los asegurados cobró la indemnización de la cuenta del corredor y no de la de la compañía ALLIANZ.