Según una información de El País, el éxito que han logrado los seguros de impago de alquiler y las ventajas que aportan a los propietarios e inquilinos ha impulsado el nacimiento de productos de protección que se comercializan como seguros, pero no lo son. "Ni están diseñados con una base técnica-actuarial, ni regulados por la Dirección General de Seguros", recalca el OESA. Al no otorgar derechos, ni seguridad como consumidor de productos y servicios financieros, el observatorio advierte de que "complica enormemente cualquier tipo de reclamación".

Consejos para evitar los abusos

Desde el OESA han detallado una serie de consejos para evitar los posibles abusos como que los seguros deben de adquirirse exclusivamente con compañías aseguradoras y, a ser posible, a través de corredores y corredurías de seguros "debidamente autorizados, cualificados y expertos en el producto, autorizados y supervisados por la Dirección General de Seguros o a través de agencias inmobiliarias debidamente autorizadas como colaboradores de un mediador de seguros a su vez inscrito en la Dirección General de Seguros".

Por último, señalan que debe de analizarse con detenimiento la publicidad de productos y garantías que cubran el impago de las rentas y recomienda contratar estos seguros de forma independiente, nunca vinculados obligatoriamente a otras operaciones o productos.

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