Con estas fusiones, las aseguradoras buscan economías de escala y reducir costes, especialmente después de la puesta en marcha del Obamacare, la reforma de los servicios sanitarios impulsada por el presidente americano, Barack Obama. En este escenario, CIGNA y ANTHEM acordaron su integración hace justo un año, por 54.200 millones de dólares (49.180 millones de euros), en la mayor adquisición del sector en Estados Unidos. También en julio del año pasado, AETNA y HUMANA acordaron su unión por 37.000 millones (33.575 millones de euros).

"Nuestra investigación revela que estas fusiones es probable que dañen a la competencia que beneficia a las personas mayores, las familias trabajadoras, los individuos, los empleadores, y aquellas personas que no poseen seguros o un seguro insuficiente, así como los médicos y hospitales", afirmó William Baer, directivo del departamento de Justicia, durante una conferencia de prensa.

Este bloqueo por parte de los reguladores se enmarca en una tendencia en la que Estados Unidos lleva inmersa desde hace meses y que se caracteriza por un gran celo a la hora de aprobar grandes movimientos corporativos. En lo que va de año, las autoridades de competencia han paralizado tres grandes fusiones. El fracaso más importante fue la integración entre la americana Pfizer y la irlandesa Allergan, llamada a marcar un récord en el sector farmacéutico y valorada en 160.000 millones (145.185 millones de euros).

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