Dicho impuesto se produce mediante una retención del 0,25% en el monto a desembolsar. Se aplicará en dos vías: operaciones mayores a los 1000 dólares -o acreditable por otros impuestos- y sobre operaciones mayores a los 5000 dólares, sí acreditable. Junto a esto también se aprobó la segunda versión del impuesto mínimo que se calcula como el 1% de todas las propiedades de una entidad con valor.

UN TEMA SENSIBLE

El asesor legal de la Asociación de Empresas de Seguros de El Salvador (ASES), Raúl Betancourt, ha analizado las consecuencias para los usuarios de seguros. Así, indica que los indemnizados por una póliza de Vida, Daños o seguro médico tendrán que pagar a la Administración. 

Señala que “en el caso de las indemnizaciones por siniestros no quedaron consideradas dentro de las excepciones del impuesto y ese tipo de cosas van a afectar indiscutiblemente al consumidor. Y eso es inevitable”. En este sentido manifiesta que “a veces las indemnizaciones que superan los 1.000 dólares son las más sensibles, que son los gastos médicos y los seguros de Vida; eso es muy sensible porque son momentos muy angustiosos”, indicó.

Asegura además, que estas nuevas tasas representan un desincentivo para la industria en general al generar más carga tributaria. “Desincentiva y perjudica el desempeño, los resultados y las oportunidades que podrían generarse de las industrias que ya están trabajando. Esto es un golpe importante a la economía y al desarrollo del país”.

Por su parte, el superintendente del Sistema Financiero, Ricardo Perdomo, ha manifestado que su institución supervisa que las operaciones se produzcan con normalidad a pesar de que los bancos han asegurado, antes de entrar en vigor la nueva norma, que no estaban preparados para manejar la logística necesaria para recolectar el impuesto.