Un 80% de los jóvenes confiesa haber visto a algún amigo coger el coche tras consumir alcohol o drogas, revela el estudio. Las observaciones son especialmente relevantes en un periodo como el estival, cuando aumenta el número de desplazamientos y se relajan los hábitos por el calor, los días más largos, las vacaciones y la concentración de fiestas populares durante los fines de semana de julio y agosto.
 
Pero, sin embargo, la investigación pone de relieve cierta toma de conciencia sobre los peligros del consumo de sustancias al volante, así como la interiorización de mensajes que se transmiten en las campañas de prevención. Así, más de la mitad de los jóvenes encuestados reconoce haber impedido que un amigo suyo condujera estando ebrio o drogado y casi cuatro de cada diez (39%) ya apuesta por medidas tales como la del “conductor alternativo”, que consiste en salir en grupo y turnarse para conducir, de forma que el conductor se compromete a no beber alcohol la noche que le toca, para poder llevar al resto del grupo a casa.

Un 27% confiesa haber bebido alguna vez antes de conducir

A la hora de confesar las imprudencias propias, que no las de los amigos, los jóvenes se muestran más cautos y solo un 27% de los chicos confiesa haber bebido alguna vez antes de conducir, mientras que el 73% afirma no hacerlo nunca. En cuanto a las distracciones por nuevas tecnologías, uno de cada tres jóvenes reconoce que escribe mensajes de Whatsapp o SMS mientras conduce y la misma proporción confiesa haber mantenido alguna vez conversaciones telefónicas al volante sin utilizar un dispositivo de manos libres.

Otra área de imprudencia es el incumplimiento de las normas de circulación. Aunque se trata del grupo de edad que tiene más reciente el aprendizaje de las normas, en ocasiones los jóvenes se muestran laxos en el cumplimiento de ciertas medidas, especialmente el límite de velocidad que uno de cada tres confiesa no respetar.