Uno de los datos más relevantes del informe es que una de cada diez empresas está en riesgo de cierre debido al efecto de los incumplimientos de pago. El estudio registra por segundo año consecutivo desde 2012 un empeoramiento en el comportamiento de los plazos de pago y solo el 39% de las empresas trabaja con plazos inferiores a los 60 días, siete puntos menos que hace dos años. 

Los problemas de liquidez han dejado de ser el principal motivo que explica la morosidad empresarial. El retraso intencionado es la razón más mencionada para explicar el retraso en pagos de clientes (53% de las empresas), por delante de la falta de disponibilidad de fondos (51%). Dicho de otro modo: la falta de voluntad, por primera vez desde que se realiza este estudio, pesa más que la incapacidad de pago.

Además, en el estudio se abordan las metodologías de gestión del recobro utilizadas por las empresas: la efectividad del recobro se concentra en proveedores que, además, cubren la posible fase procesal, como los seguros de crédito, los despachos de abogados o las empresas de recobro integral; el recobro a través de personajes disfrazados o el uso de proveedores que se limitan al recobro telefónico, centrado en la fase amistosa, es muy reducido.


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