En este sentido, según El Financiero, la división de la Supen consistió en un grupo donde los afiliados pueden hacer retiros totales o parciales (fondo A) y, por otra parte, están los fondos denominados en colones y en dólares (fondo B). Los primeros han experimentado un crecimiento real en el total de sus activos del 4%, hasta administrar en el mes de marzo 126.223 millones de colones (259,1 millones de dólares); mientras que los segundos han experimentado un decrecimiento del 6% hasta acumular 23.752 millones de colones (48,7 millones de dólares).

Uno de los motivos de este estancamiento se debe a las dudas existentes sobre el régimen fiscal de estos productos. Así por lo menos lo indican algunas de las entidades que operan en el país. Lo manifiesta José Manuel Arias, gerente general de BAC PENSIONES, y añade que esta incertidumbre ha ahuyentado a ahorradores.

Opinión similar es la del gerente de Servicio al Cliente de BCR PENSIONES, Manuel Monge. Ha manifestado que desde finales de 2010 “surgió un ambiente desfavorable para incentivar la apertura de nuevos contratos”. Por el contrario, asegura que “provocó que las cuentas activas se trasladaran a otros productos de inversión antes de que fueran sujetos a la retención del impuesto”.

Lo que parece claro es desde la aprobación de la ley no ha beneficiado a estos fondos de ahorro voluntario. Alejandro Solórzano, gerente general de VIDA PLENA, reconoce que las proyecciones iniciales preveían un comportamiento con crecimiento similar al ahorro obligatorio, algo que no se ha dado y ahora el sector “carece de crecimientos significativos”.