Existen numerosas áreas en las que estamos conduciendo a nuestros sistemas al límite, desde pérdidas en la biodiversidad a niveles de extinción hasta la creciente preocupación por la posibilidad del origen de nuevas guerras.

No obstante, la posibilidad de un fuerte crecimiento económico en 2018 presenta a los líderes una oportunidad de oro para enfrentarse y solucionar las señales de debilitamiento en muchos de los sistemas complejos sobre los que se apoya el mundo, como las sociedades, las economías, las relaciones internacionales y el medio ambiente, según el Informe de Riesgos de Globales 2018 publicado ayer por el Foro Económico Mundial.

“La oportunidad que nos presenta la recuperación económica cada vez mayor es algo que no podemos desperdiciar para poder resolver las fracturas que hemos ido permitiendo que debilitaran las sociedades, las instituciones y el medioambiente. Tenemos que tomarnos en serio el riesgo de un colapso global de los sistemas. Juntos, tenemos los recursos y el nuevo conocimiento científico y tecnológico para impedir esto. Y, sobre todo, el desafío está en encontrar la voluntad y el impulso para trabajar juntos por un futuro compartido” afirmó el Profesor Klaus Schwab, Fundador y director ejecutivo del Foro Económico Mundial.

Intensificación de los riesgos: medioambientales y geopolíticos

Dentro del Foro se presentaron ayer los datos de la Encuesta de Percepción de Riesgos Globales (GRPS, en inglés) que este año manifiesta que los expertos se están preparando para un nuevo año de riesgos exacerbados. Cuando les preguntamos a los casi 1.000 encuestados sobre su opinión acerca de la trayectoria de riesgos en 2018, el 59% de las respuestas apuntaban a la intensificación de los riesgos, en comparación con un 7% que respondió refiriéndose a una disminución de riesgos.

En parte, el motivo de esta visión negativa para 2018 se debe al deterioro del paisaje geopolítico. El 93% de los encuestados dijo que preveía confrontaciones políticas o económicas peores entre las principales potencias, y casi el 80% cree que van a aumentar los riesgos en relación con guerras entre potencias importantes.

Pero realmente lo que más preocupa a los expertos, y con mucha diferencia al igual que en 2017, es el medio ambiente. Entre los 30 riesgos globales que se les pidió que enumeraran por grado de importancia en términos de probabilidad e impacto, se les dio prioridad a los cinco riesgos ambientales: clima extremo; pérdida de la biodiversidad y colapso en el ecosistema; catástrofes naturales; desastres medioambientales provocados por la acción del ser humano; y el fracaso en la mitigación y adaptación al cambio climático. De todos estos, los sucesos de clima extremo han sido considerados como el riesgo más importante.

Según la encuesta, el aumento de las amenazas cibernéticas es cada vez más rápido, y los ciberataques a gran escala ocupan el tercer lugar de la lista de riesgos en términos de probabilidad, mientras que la creciente ciberdependencia aparece como el segundo motor más significativo en el mapa de los riesgos globales para los próximos 10 años.

John Drzik, presidente de Riesgos Globales y digital de MARSH, comentó que: “La fricción geopolítica está contribuyendo al aumento en escala y sofisticación de los ciberataques. Al mismo tiempo, la ciberexposición crece a medida que las empresas se hacen más dependientes de la tecnología. Si bien está mejorando la gestión de riesgos cibernéticos, las empresas y los gobiernos tienen que invertir mucho más en resiliencia para que podamos impedir que aumente la brecha entre las pérdidas económicas y de bienes asegurados que prevemos para las catástrofes naturales”.

Por otro lado, este año, los riesgos económicos no aparecen con el mismo grado de relevancia, lo que hace que algunos expertos expresen preocupación porque la mejora en las tasas de crecimiento del PIB global podría llevar a la autocomplacencia en los persistentes riesgos estructurales de los sistemas globales económicos y financieros. En la misma línea, la desigualdad ocupa el tercer lugar entre los motores que generan los riesgos y la interconexión de riesgos más mencionada es la que existe entre las consecuencias adversas de los avances tecnológicos y las altas tasas de desempleo o subempleo estructural.


¿Qué pasaría sí…?

La complejidad e interconectividad de nuestros sistemas globales puede llevar a ciclos reiterados, efectos umbral y perturbaciones en cascada, detalla el informe. Las crisis repentinas y dramáticas conocidas como “future shocks” se hacen más probables. Por todo ello, este año se han presentado diez escenarios breves para reflexionar el “qué pasaría si…”. “No lo hacemos a modo de predicción sino como puntos que nos hagan reflexionar, que animen a los líderes del mundo a evaluar las potenciales crisis futuras que podrían afectar a sus entornos de manera rápida y drástica”, revelan los expertos. 

Para Alison Martin, Funcionaria Principal de Riesgos del Grupo de Seguros ZURICH, "los eventos climáticos extremos se han vuelto a posicionar como principal riesgo global en términos de probabilidad e impacto. Los riesgos medioambientales, junto a la creciente vulnerabilidad ante otros riesgos, hoy amenazan gravemente los cimientos de la mayoría de nuestros recursos. Lamentablemente, observamos que los gobiernos y las organizaciones responden “poco y tarde” a tendencias clave como la del cambio climático". "No es tarde todavía para que en el mañana haya mayor resiliencia, pero tenemos que actuar con mayor sentido de urgencia para evitar un colapso de los sistemas”, concluye la directiva.

 

 

COMPARTIR