[David Leonor]

P.- El IDIS ha cumplido en junio su tercer aniversario. ¿Qué balance general puede hacer de la actividad desarrollada en estos tres años?

Javier Murillo.- Hacía falta una institución que transmitiera los intereses de los integrantes del sector sanitario privado (aseguradores, operadores sanitarios, proveedores, profesionales, industria, etc.). En aproximadamente tres años, contamos ya con 83 empresas e instituciones, convirtiéndonos en una de las principales referencias del sector.
Si hiciéramos un balance de los últimos años, llegaríamos a la conclusión de que se han cumplido en gran medida los objetivos fundacionales de aportar transparencia, de transmitir una visión agregada de la realidad de la sanidad privada en nuestro país; de erigirse como interlocutor necesario frente a las Administraciones Públicas, aportando nuestra visión y experiencia para la construcción de un sistema sanitario sostenible, solvente y eficiente; y de reforzar la reputación de la sanidad privada para que sea percibida como una opción adecuada por la ciudadanía.

P.- Pasado este tiempo, ¿cuál cree que es ahora la imagen que de la sanidad privada tienen agentes sociales, administraciones, empresas, sociedad en general?  ¿En qué ha mejorado esta percepción del sector privado?

Javier Murillo.- Los resultados del Barómetro de la Sanidad Privada en España 2013 (elaborado por IDIS), muestran su excelente estado de salud. Los usuarios de la sanidad privada, en su mayor parte también usuarios igualmente de la sanidad pública, valoran con una cifra superior a los 7 puntos sobre 10 los distintos servicios ofrecidos por la sanidad privada, destacando, muy positivamente, la constante mejora de la innovación tecnológica y la modernidad de las instalaciones.
Asimismo, el trato y profesionalidad del personal sanitario, la confianza y seguridad transmitida, la rapidez, la agilidad, la amplia cobertura de prestaciones y la información recibida, son también valorados de manera especialmente positiva por parte del paciente.

P.- Se inicia ahora una nueva etapa con usted en la Presidencia. En primer lugar, ¿por qué se eleva a dos años el mandato al frente de IDIS?

Javier Murillo.-  Tras estos tres primeros años de desarrollo de IDIS, hemos renovado los estatutos de la Fundación para lograr una mayor estabilidad institucional. Era necesario contar con un periodo más largo para poder diseñar y desarrollar proyectos, iniciativas, estrategias y objetivos con una visión más a medio plazo. Además, si nos fijamos en otras instituciones similares que operan en este mismo sector, el periodo de Presidencia se extiende a dos años; es lo habitual.

P.- ¿Cuáles son, a grandes rasgos, los objetivos y líneas de actuación de la organización para estos dos próximos años?

Javier Murillo.- En primer lugar, mi objetivo es dar continuidad e impulso, hasta donde seamos capaces, a lo desarrollado hasta ahora. Dada la coyuntura económica en la que nos encontramos, creemos necesario ser muy activos en proponer modelos de colaboración con el sistema de salud que permitan optimizar aún más el uso de los recursos disponibles, tanto en financiación, como en aseguramiento o provisión de servicios. Estas propuestas serán el resultado, tanto de la revisión de los modelos actuales, tratando de evaluar los logros obtenidos, como del análisis de experiencias de otros países y de su adecuación a la realidad española.
Desde IDIS debemos trabajar para dar un impulso muy decidido en la búsqueda de la excelencia de los operadores del sector sanitario, convirtiéndola en una seña de identidad de nuestro sector, ya que creo que es la mejor forma de garantizar el desarrollo e integración de la sanidad en su conjunto y de contribuir a la mejora de la calidad de vida de la sociedad española.
Para ello, queremos fomentar el intercambio de experiencias entre los miembros de la fundación, así como aprender de experiencias de otros sectores. IDIS tiene que ser el impulsor entre sus miembros de las mejores prácticas en el cuidado de la salud. Es imprescindible avanzar en la certificación en cuanto que permite dar una visión objetiva e independiente de la calidad asistencial de nuestra sanidad privada y compararla con otras referencias nacionales e internacionales.

SANIDAD PRIVADA, “AGENTE AMIGO”

P.- Desde IDIS, ¿cuáles son los riesgos y retos a los que se enfrenta el sistema sanitario público?

Javier Murillo.- España es uno de los países con mayor presión sobre la financiación del sistema sanitario y las expectativas no apuntan a una mejora en el corto plazo. Esperamos una mayor demanda de servicios sanitarios, debido al incremento de la esperanza de vida, a la cronificación de enfermedades y a los cambios en la estructura poblacional.
Por el lado de la oferta, los Gobiernos seguirán teniendo dificultades para financiar los servicios públicos en general y la sanidad en particular. Este fenómeno no solo es consecuencia de la capacidad limitada de incrementar la recaudación o del crecimiento moderado del PIB, sino también del incremento de los costes unitarios de la prestación sanitaria. Se podría pensar que estas tendencias son solo coyunturales por efecto de la crisis y que pasarán cuando esta remita, pero en realidad es un problema estructural de amplio calado y alcance.
Aunque la decisión última compete a los gobiernos, la sanidad privada está dispuesta a ayudar, como agente amigo, y a proponer medidas que contribuyan a la sostenibilidad del sistema sanitario en su conjunto para poder seguir ofreciendo un servicio sanitario de calidad, haciendo el mejor uso posible de los recursos disponibles.

P.- ¿Partidos políticos, Administraciones y los propios actores del sistema son conscientes de estos problemas? ¿Hay predisposición a afrontar los cambios necesarios?

Javier Murillo.- Todos somos conscientes de las dificultades a las que nos enfrentamos. Otra cosa es que se quieran abordar los cambios más estructurales que probablemente son necesarios, porque el trabajo a realizar no es fácil y no está exento de riesgos y muchas dificultades. En mi opinión, lo más complicado siempre viene de la mano de los cambios culturales. Para algunos, aceptar que disponemos de un solo sistema de salud con una doble provisión y aseguramiento, que medicina solo hay una y que el paciente es único, el mismo, independientemente del circuito que siga y elija (público o privado) para la solución de sus problema de salud, es muy complicado.
Tendríamos que ser capaces de generar un debate sanitario de más altura, más sereno y técnico, evitando las peleas partidistas, ya que estamos tratando uno de los temas más importantes para los ciudadanos: el cuidado de su salud. Estamos enfrentando los modelos público y privado, cuando lo razonable es que fueran ‘de la mano’. Es el momento de que veamos el sistema sanitario como único, complementario e integrado en su vertiente pública y privada.
Debemos generar un marco más estable para el sistema, no dependiente de los cambios políticos a corto plazo, ya que los proyectos de la sanidad requieren tiempos de maduración largos.

MUFACE Y APOYO FISCAL

P.- ¿Puede hacernos una valoración sobre la negociación del nuevo concierto de MUFACE, si ve riesgos de viabilidad del modelo, si es sostenible sin que suban las primas?

Javier Murillo.- Desde IDIS creemos que el ‘Modelo MUFACE' ha demostrado ser muy eficaz, ya que es capaz de dar asistencia sanitaria a los mutualistas con una gran satisfacción por parte de estos (actualmente el 84,3% de los mutualistas eligen anualmente ser atendidos a través de una entidad aseguradora privada) y en términos muy eficientes de costes.
La creciente insuficiencia de las primas que las mutualidades aplican desde hace años y los problemas que han ido generando, no solo a las aseguradoras, sino a los profesionales y establecimientos sanitarios que colaboran con ellas son cuestiones que la congelación presupuestaria anunciada para 2014 podría hacer insostenibles.
Creemos que un escenario distinto comprometerá tanto la presencia de las aseguradoras que hoy participan en el ‘Modelo MUFACE’ como la entrada, en su caso, de otras nuevas, poniendo en cuestión el futuro del propio modelo de manera definitiva. Confiamos en que las mutualidades entiendan el problema y ya que no hay disponibilidades económicas, se introduzcan mecanismos de optimización de los costes sanitarios para equilibrar el modelo.

P.- Igualmente, ¿váis a seguir insistiendo en la necesidad de la desgravación fiscal por la contratación de seguros de Salud?

Javier Murillo.- Las personas que cuentan con un seguro de Salud usan poco o no usan el Sistema Nacional de Salud (SNS). Su demanda sanitaria se canaliza, de manera eficiente, a la red asistencial privada, descargando a la red pública y permitiendo el acceso a otros ciudadanos al sistema. De este modo, ayuda a financiar el gasto sanitario global. El seguro de Salud tiene, por lo tanto, un papel social y solidario. Los asegurados están haciendo un ejercicio de solidaridad, con una repercusión social positiva.
Desde IDIS consideramos que esta fórmula es mejor que los copagos, ya que tiene un carácter voluntario. Parece positivo ayudar a la extensión del aseguramiento privado con ayudas, incluyendo la fiscal. Esta medida no es nueva para España, ya que estuvo implantada en nuestro país hasta el año 1998. Además, la mayoría de los estados miembros de la UE ofrecen algún tipo de incentivo fiscal en el gasto sanitario directo a las familias (Alemania, Irlanda o Luxemburgo) o a las familias y a los colectivos (Austria, Holanda o Suiza).