Para conseguir esto, sugiere realizar una labor conjunta entre instituciones del Estado y la industria del seguro a fin de popularizar y concienciar a la población sobre la existencia de un mecanismo de transferencia de riesgos para quienes pueden perder su patrimonio. En el contexto latinoamericano, “Bolivia ha sido uno de los pioneros en esta actividad y hoy tiene una cobertura mundial”, asevera. Así, relata en información que recoge ‘La Razón’ el reciente interés de China, que viajó al país a través de una delegación, por el modo de trabajar con este producto, del que pretenden replicar el modelo para 1.300 millones de habitantes en el país asiático. “Eso demuestra que los bolivianos tenemos creatividad y visión de futuro”.

MÁS DE 300.000 CLIENTES EN MICROSEGUROS EN 10 AÑOS

De acuerdo a los datos, LA BOLIVIANA CIACRUZ (LBC) obtiene 2,5 millones de dólares anuales con sus microseguros, productos que en solo una década ha logrado captar 300.000 clientes, confirma Bedoya, que destaca como características de estos seguros la prima voluntaria y que no existe ninguna obligación.

A su juicio, el interés de la población en estos productos ha sido considerable. En los últimos años “fue creciendo de una manera más o menos notoria”, pero aclara que no se debe olvidar que la actividad de seguros se basa en leyes de grandes números. “A mayor número de asegurados expuestos a una similitud aproximada de riesgos, menor la probabilidad de ocurrencia de los siniestros; en consecuencia, menor el precio”.

“Tenemos productos en bandas de precios que van desde 2 a 20 bolivianos (entre 0,2 y 2,7 dólares) al mes”, apunta el presidente que recuerda que el microseguro está enfocado principalmente a la base de la pirámide social, “es decir, a los sectores de más bajos ingresos económicos que históricamente no tienen acceso a los seguros”. “Son productos de bajo costo, de muy fácil acceso y son muy simples en cuanto a sus coberturas”, revela.

Además, sostiene que el usuario se acoge a este tipo de coberturas “por el convencimiento del servicio que está recibiendo, por la necesidad de distribuir o traspasar el riesgo a una compañía de seguros en lugar de asumirlo ellos mismos, porque no tendrían la capacidad económica de afrontar esos riesgos”.

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